DECIR Y HACER

 

Tan distinta una cosa y otra. Muy fácil, muy sencillo e inmediato, “decir”. Prometer, asegurar, “que si salgo elegido voy a hacer esto o aquello.” Lo importante es tratar de asegurar el voto. Convencer a los indecisos. Seducir a los que votarían otra opción. Hacer lo imposible para conseguir el triunfo. ¿A costa de mentir?. ¿A costa de decir medias verdades?. ¿Las famosas fake news?. Pues sí. En campaña electoral todo parece más liviano, menos trascendente. “Puedes prometerme la luna. ¿Porque, no?”. “Claro que no me lo voy a creer, pero tampoco te voy a reprochar por ello.”

Parece evidente que uno tenga que hacer cualquier cosa para cosechar el triunfo. Tratar de obtenerlo, tocarlo con los dedos. Luego si se llega a mandar ya todo tiene otro cariz. Porque el que manda, puede mucho. Lo que se prometió se olvida fácilmente, los discursos cambian de color y de contenido y el pueblo que era soberano a la hora de elegir al candidato, tiene ahora que obedecer, que someterse al dictado del vencedor.

Estamos en la última semana electoral. Se terminan las encuestas y se van concluyendo los debates. Estos próximos días los cabezas de cartel van a dirimir sus fuerzas en la televisión pública y en una cadena privada. Ya sabemos lo que van a decir. Unos y otros. Porque el mensaje se ha repetido una y otra vez. ¿Alguna novedad?. Quizá frases, dardos envenenados entre unos y otros. Rostros,miradas, semblantes, que sin hablar delatan un interior de fortaleza o de larvada inseguridad. ¿Quien o cual de los líderes ofrece una mayor confianza, una mayor credibilidad?. Cada votante es el juez supremo. Propietario de su decisión, de su voto.

Muchos indecisos. Hablan de un 40%. De estos que esperan al final. Al último día. Para despejar la cabeza de incógnitas. Todos estos, muchos, millones, que están convencidos que gane uno u otro, tendrán ellos que seguir trabajando,día a día; que su situación personal no va a cambiar, mande la derecha o la izquierda. Por mucho que les hayan prometido que vayan a acceder al mejor de los mundos. Votantes que han sido protagonistas ya en muchas elecciones. Que oyeron ya a muchos candidatos en el pasado. Que se animaron con los programas de la izquierda o de la derecha. Y que luego, poco a poco se han ido alejando de la política. Creyendo solamente en lo más inmediato. En la vuelta al trabajo. A todos estos les invade la indecisión.  O la abstención. Un castigo a  los políticos.

Aunque tampoco esta actitud que se hunde en el escepticismo, solucione nada. Pero es lo que hay.

 

21 de abril de 2019



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