¿PARO? ¿DESEMPLEO?

 

Las últimas estadísticas sobre la situación del empleo en España, señalan que existen aún una tasa de desempleo del 14%.

¿Me lo creo?. Después de las experiencias de estas últimas semanas, lo pongo en duda. Ya se que lo que voy a decir no tiene mayor valor que el de un muestreo, muy local, muy sectorial, con todas las limitaciones que ello entraña. Pero en cualquier caso, para mí, constituye un indicio. Y bastante serio para llegar a la conclusión de que muchos españoles encuadrados en las filas de desempleados, no lo son tanto y si lo son formalmente, de hecho, menos.

Ejemplos. En un viaje hace un par de semanas a Mallorca en un buque de Trasmediterranea, los recepcionistas, todos eran argentinos, salvadoreños o peruanos. Igualmente con la tripulación al cuidado de los camarotes y por supuestos de los encargados de atender a los viajeros en bar y restaurantes. En la minúscula población costera que visitamos, el supermercado estaba atendido por argentinos y el “chiringuito” de la playa  por equatorianos. 

Regreso a Barcelona y en una de las franquicias de una marca de restauración conocida, observo que casi todo el personal es de origen filipino. En otra de comida rápida, los empleados constituyen una mezcla de nacionalidades. Aunque la mayor parte sudamericanos. Pregunto a una de las que se ocupan de la barra, de dónde viene y me dice que de Mar de Plata.

Si a este breve pero elocuente muestreo, añado lo que  leo en algunos rotativos que hacen referencia a la recolección de fruta y la llegada de temporeros de otros países, me pregunto si las cifras de desempleo se corresponden con la realidad. Porque tengo que pensar que si en Trasmediterranea hay tanto empleado foráneo será porque no habrán encontrado a españoles dispuestos a trabajar en aquellos menesteres. Y así sucesivamente. Por lo menos en sectores de servicios, de restauración o agrícola.

Termino. La tasa de desempleo del 14% no parece corresponderse con la realidad. Muchos desempleados no son tales. Y otros muchos no les interesan los trabajos que les ofrecen. Piensan que tal como están, pueden perfectamente seguir viviendo sin tener necesidad alguna de aceptarlos. Y están dispuestos a que la inmigración cubra estas solicitudes.

Por suerte, Trasmediterranea pudo este año cubrir el cupo de tripulación con población de ultramar. En otro caso, a lo mejor nos quedamos en Barcelona. En dique seco. 

 

28 de julio de 2019



Deja un comentario