TRUMP, TRUMP

 

De la acción a la reacción. Imagino que Trump ya lo esperaba. Los chinos han introducido ayer incrementos arancelarios para una serie de productos procedentes de los Estados Unidos. Entre ellos, automóviles que ya han provocado la queja de la industria local. Trump ha llamado a la deslocalización. A que las empresas norteamericanas se vayan de China y vuelvan a producir en su país. ¿Fácil?. No, tremendamente difícil. Porque Trump ha iniciado una cruzada, ya muy tarde. Cuando la tendencia se ha consolidado. China el gran centro, el gran reducto de la industria mundial. Además con el consenso, con la voluntad de los países más desarrollados. Entre ellos los alineados con la Unión Europea. Hace años se decidió desmantelar  muchos sectores productivos en beneficio de China. Costes muy bajos, bienes a un coste muy asequible que contribuía a moderar los precios y facilitar el consumo en Europa. Y también en los Estados Unidos. 

Con el tiempo China se fue fortaleciendo. Empezaron a dominar la tecnología. Y convertirse en una potencia también a nivel financiero. Y ahora Trump quiere reequilibrar la balanza. Frenar su déficit exterior con los chinos. Piensa que ha llegado la hora de cambiar los patrones de conducta. Antes de que sea demasiado tarde. ¿Y esto cómo se hace?. ¿Con una guerra arancelaria?. ¿O manejando el tipo de cambio? ¿Hasta donde y hasta cuando?. China emprendió la senda del crecimiento, incrementos del  PIB del 6, del 7%. Y esto con una población ávida de mejora de calidad de vida, no se puede parar. Trump ha llegado tarde. El mundo occidental ha llegado tarde. Esta es la realidad. No lo que Trump desearía.

No todo, Twitter lo convierte en realidad.

 

 

 

24 de agosto de 2019



Deja un comentario