Archivo de octubre de 2019



EL FILO DE LA NAVAJA

 

Sí, que hacer!. Se le ha preguntado hoy a Sanchez al término de la reunión del Consejo de Europa. ¿Aplicará el 155?. Y responde: “Haremos que la ley se cumpla en Catalunya. Con proporcionalidad. No lo duden.” Y el ministro Marlaska ha abundado en todo ello. Y la lectura, la interpretación es clara. “No vamos ahora a adoptar medidas extraordinarias”. Ni el 155 ni el estado de excepción.

El filo de la navaja. Según sea la decisión que se tome, peligran cientos, miles, algún millón de votos. Con una política de gran firmeza frente al desafío independentista, muchos votantes en España que critican la debilidad del ejecutivo actual, optarían por el partido socialista, si este cambia el rumbo. Otros podrían considerar que el gobierno no ha aguantado el envite y ha perjudicado la posibilidad de un futuro diálogo con los separatistas.

Seguro que Sánchez y sus asesores calibran día a día cuál es la política que puede optimizar los resultados electorales. Pero la decisión que se adopte en las próximas semanas, en función de los acontecimientos,- ya sea activa o pasiva-, puede inclinar hacia uno u otro lado el fiel de la balanza.

No tengo inconveniente alguno en afirmarlo. Sánchez se está jugando en Catalunya, su futuro.

 

Viernes, 18 de octubre de 2019

DINERO BARATO

 

No es fácil ponerse de acuerdo acerca de las ventajas y defectos que suponen los bajos tipos de interés. Tanto Trump como el presidente del Banco Central Europeo, han decidido seguir apostando por el dinero barato. Muchas reticencias se han producido a lo largo de estos dos o tres últimos años, pero parece que la tendencia en el futuro más inmediato va a seguir siendo la misma.

Con tipos de interés insignificantes los Estados pueden seguir financiando sus emisiones de deuda con mayor facilidad, sin tener necesariamente que incrementar la cuenta del presupuesto relativa a esta partida. Esto puede significar por una parte que ello contribuirá a contener el déficit, aunque también puede interpretarse que ante el menor coste que supone el endeudarse, se va a favorecer el que se emitan más bonos, mas deuda pública, como consecuencia de unos mayores gastos presupuestarios. 

También en el ámbito privado se supone que si se remunera muy poco al dinero, ello movilice el afán de los ahorradores abandonando los tradicionales depósitos bancarios para buscar fuentes más interesantes en las que invertir sus fondos, favoreciendo un mayor crecimiento económico. Asimismo se considera que si las empresas disponen de una fácil financiación, podrán reponer bienes de equipo y procurar ampliar los volúmenes de producción, a la espera, naturalmente que la demanda no defraude las propias expectativas.

En este contexto el Fondo Monetario Internacional ha avisado de ciertos riesgos. Su directora gerente ha dicho que “las empresas están asumiendo más deuda y su capacidad  para pagarla se está debilitando.” Y ha advertido que “si se produjera una desaceleración económica” se producirían dificultades para cubrir el endeudamiento existente.

Aún con la advertencia, el FMI estima que los niveles de deuda sobre el PIB en España, “se reducirán del 96% en 2019 al 90,5% cinco años más tarde”. Bueno, tengo muchas dudas que estas previsiones vayan a cumplirse. Más bien creo que el primer porcentaje va a seguir aumentando en el período señalado. ¿Porqué? . Pues porque la situación política va a jugar un papel fundamental. Y por supuesto el nivel de actividad económica, el gasto o pensiones, y en definitiva el déficit público. En realidad no me hago demasiadas ilusiones, que aquellas cifras mejoren. Y por supuesto tampoco que el tan cacareado crecimiento superior al 2%, llegue a esta cota en 2020.

Con 1,5 / 1,7% , me conformo.

Sí me conformo, con la que cae este otoño Y no digo más.

 

Jueves, 17 de octubre de 2019

MUY BIEN, MUY BIEN

 

El señor Quim Torra  que se siente más feliz como agitador que como President, se ha ido esta mañana a acompañar a las columnas de ciudadanos que  han salido de distintos rincones del Principado, para converger el viernes en Barcelona. Pero lo curioso de todo ello es que mientras se convierte en sujeto activo de la protesta, los Mossos de esquadra, que están bajo su mando, actúan de forma coordinada con la policía nacional y la guardia civil, intentando frenar las avalanchas y los desmanes de ayer en Barcelona. Los “Mossos” ya han dicho que cumplirán y harán cumplir la ley y por lo que se ve, según ha afirmado el ministro Marlasca, las relaciones y la coordinación entre los tres cuerpos funcionan estupendamente.

O sea que tenemos lo siguiente: por una parte Quim Torra y su escudero mayor, la portavoz Meritxell Budó, que hablan del objetivo irrenunciable de la República. Ni Rey ni Constitución. República. Y a la hora de enjuiciar las manifestaciones , utilizan un lenguaje oblícuo, diagonal, del sí pero no. Si se les pregunta por la actuación de los Mossos, reprimiendo a los revoltosos, contestan que constituyen fenómenos marginales y subrayan que la actuación de la policía autonómica  cumplió con sus funciones; aunque, esto sí, si alguien se pasó del protocolo establecido, se tendrá que investigar.

Por tanto, en la Generalitat, institución, nos encontramos con que en la cúpula de mando política, nada se quiere saber del sistema que emana de la Constitución del 78. Además en el Parlamento se reprueba al Rey y se vota a favor de la República. Pero cuando vamos al orden público, resulta que esta policía, estos Mossos que dependen de Torra, le contradicen y proclaman su respeto y acatamiento a las leyes. Y el President a esto, no dice nada. O quizá les habrá dicho que se comporten como lo están haciendo, traicionando por ello a sus,-parece- más íntimas convicciones. O bien,utilizando una terminología judicial, resuelva “mirar hacia otro lado” y deje que sus subordinados hagan lo que crean conveniente, para que no incurran en mayores responsabilidades.

¿Hay manera de entender este lío, este auténtico desbarajuste?. Mejor no intentarlo. No vale la pena. Que hagan lo que quieran.

Tampoco podremos evitarlo. 

Miércoles, 16 de octubre de 2019

¿LA HORA DE LA POLÍTICA?

 

Después de la publicación de la Sentencia del Supremo, los periódicos de Barcelona, con grandes titulares, escriben: “Es la hora de la política”. 

Bueno, lo es hoy, lo fue ayer y lo seguirá siendo mañana y pasado mañana. ¿Cuántas veces se ha hablado de ello? La vía judicial no establecía o suponía un freno o  condicionante a un posible acercamiento. Tampoco podía esperarse que la vía judicial resolviera nada.

Por mucho que ahora se diga que es la hora de la política , que es lo mismo que decir que es la “hora del diálogo”, las expectativas no son favorables. La niebla continúa invadiéndolo todo. Porque “política”,- esto es “dialogar”,- ¿qué? . ¿De qué se va a hablar? Para unos, la barrera, lo incontestable es el “derecho a decidir”, la “autodeterminación”, el referendum. Ya me refería a ello en el blog de ayer. Y los otros esgrimen la ley y la Constitución. Y naturalmente nadie se quiere apear de sus planteamientos. La sentencia no ha introducido nada que no fuera ya conocido. Y la sentencia no va a generar la conversión de los condenados, algunos de los cuales están dispuestos a repetir sus experiencias; aunque esto sí, mientras las urnas les sigan prodigando una mayoría en el marco separatista. Mientras la situación de poder se mantenga inalterable, a favor de  las tesis independentistas, no habrá “política” ni “diálogo”. Obviamente todos hablarán que ansían el diálogo y responsabilizarán al adversario de no reaccionar a esta llamada. Pero en realidad, de verdad, aquí y ahora, no se quiere ni política, ni diálogo. Solamente la rendición del Estado. Y en esto se equivocan. Ni el Estado se rindió antes, ni lo va a hacer hoy o mañana. El gran error en las filas secesionistas sigue. Y seguirá. Hasta que algún día unas elecciones cambien el decorado, la escena.

Pero esto, está aún bastante lejos.

 

Martes, 15 de octubre de 2019

MAÑANA

 

Dicen que mañana, 14 de octubre, va a ser un día especial y el inicio de una intensa semana. A media mañana se espera la publicación de la sentencia del “procès”. He leído que más de quinientas páginas. Primero se entregará a los abogados de los acusados. Se utilizará “lexnet”, la herramienta digital de los tribunales para hacerla llegar a los letrados. El Tribunal Supremo ha querido cuidar todos los detalles. Huir de la improvisación en un asunto tan importante. Intentar que la sentencia tenga la menor contestación posible.

Pero el independentismo ya ha dicho que se acepta únicamente una sentencia absolutoria. Lo ha afirmado el propio presidente de la Generalitat, Quim Torra, en sede parlamentaria. Y ha añadido que si la sentencia tiene otro carácter, esto es condenatoria, la “desobediencia civil” ha de ser la respuesta. Porque esta desobediencia, es también un derecho de la ciudadanía.

Que desde el poder se anime a la desobediencia, no deja de constituir una novedad. Que además, la representación del Estado en Catalunya se pronuncie de manera palmaria contra el propio Estado y además se mencione como objetivo la República, no constituye una novedad, aunque pueda sorprender el silencio y la pasividad del ejecutivo ante tamaños despropósitos.

La sentencia no va a cambiar la situación. Tremendamente complicada. Mientras los partidos independentistas detenten la mayoría parlamentaria y el control del gobierno, manejando un presupuesto de miles de millones, no puede esperarse diálogo y menos un pacto que explícitamente congele referendum y autodeterminación. Imposible. Todo seguirá igual. O peor. Las condenas, mayores o menores, van a seguir alimentando el discurso de la “represión” y del combate contra el Estado. Es una necesidad de Esquerra Repúblicana y lo es tambien de Puigdemont, desde Waterloo. Lo fundamental es el relato. La tierra prometida. Que ha de llegar. Más pronto que tarde. Para que el ánimo, la ilusión, el sentimiento entre los fieles, no decaigan. 

Me pregunto si los catalanes nos merecemos todo lo que está sucediendo. Lo he dicho en otras ocasiones. Pero alguna responsabilidad tendremos en ello. La incapacidad de llegar a un mínimo entendimiento entre unos y otros. Ya sabemos que el fenómeno no es nuevo, y lo hemos repetido a lo largo de la historia. No hemos aprendido. Volvemos a estar en las mismas.  Como en el 31 con Macià y en el 34 con Companys. Muy triste. Como una especie de impotencia colectiva que nos paraliza y nos impide avanzar como un solo pueblo. A merced de falsos profetas y mesías.

¿El futuro?. Sí, voy a pensar que algún día esto cambie. No tengo otra alternativa.

 

 

 

Domingo, 13 de octubre de 2019