ALGUNAS NUBES

 

Un notario, amigo, me dice que las compraventas de inmuebles van a la baja. Hace unos meses un agente inmobiliario, especializado en inversiones extranjeras, concertaba mensualmente en la notaría un mínimo de cuatro escrituras. Hoy, como, mucho una sola. Y me pregunta qué ha sucedido. O que está sucediendo.

Le contesto. El ambiente internacional no es el más propicio. Todo está bastante agitado. Trump, China, Johnson, Brexit. ¿Es suficiente para alejar las inversiones?. ¿Las que afectan al sector inmobiliario? Pues no. Seguro que inciden otros elementos internos. Falta de gobierno, una excesiva reglamentación que afecta a propiedad y alquileres, al mercado hipotecario, unido a una fiscalidad  que no facilita la toma de decisiones en este ámbito. Y además la ley de blanqueo de capitales que convierte a todo el mundo en sospechoso, contribuye a complicar las cosas.

Sí que es cierto que algunos grandes fondos inmobiliarios como Blackstone, Cerberus y ahora la inmobiliaria de Warren Buffett siguen confiando en la evolución del país. Los dos primeros han invertido cantidades muy importantes en viviendas. Tanto como 22.000 millones la primera y unos 15.000 millones la segunda. Parece también que Buffett va a dedicar su actividad a la comercialización de viviendas de lujo. ¿Quiere significar todo ello que el sector inmobiliario después de la hecatombe de la crisis “subprime” se ha recuperado?

Mi percepción es la de que la normalización no se ha producido plenamente. Los bancos se deshicieron de sus activos inmobiliarios, pero el saneamiento está aun lejos de haberse completado. Es pronto aún para que los fondos que han materializado las adquisiciones a Bancos o a la SEPI, lleguen a conclusiones acerca de los resultados de su inversión. Positivos o no tanto. Lo que sobre el papel parece evidente, unas rentabilidades atractivas, en la práctica puede producir algún disgusto.

Claro que cabe siempre el mensaje o la interpretación optimista. Si los precios caen, si las rentabilidades escasean, siempre acudirán al mercado inversores dispuestos a comprar con la rebaja. Lo que es problema para algunos, puede ser oportunidad para otros.

Esta reflexión tendría más sentido, sino hubiéramos vivido la crisis con un mercado inmobiliario, en el que nadie quería entrar y todos, absolutamente todos querían salir. Y no podían.

¿Puede volver a producirse esta situación? ¿Es que el sistema es suficientemente fuerte para resistir acometidas semejantes?

El momento actual me gusta poco.Y nadie puede prometernos o jurar que nada desagradable puede volver a suceder.

Y yo el primero. 

Lo siento, amigo notario.

 

 

 

 

3 de octubre de 2019



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