ARANCELES / 25%

 

¿Y porqué se produce una guerra comercial? Muy sencillo. “Tú me estás vendiendo muchos automóviles,máquinas,alimentos y en cambio no me compras lo que te ofrezco. Empiezo a estar cansado que este comercio solamente te favorezca a tí. Esto se ha de acabar.  O por lo menos revisar. Y para que no inundes mi mercado con tantos productos, mira, te voy a cargar un arancel, un impuesto a la entrada de tus mercancías. Digamos un 20 o 25%. A ver si así me vendes menos y podemos equilibrar la balanza comercial.”

De este modo comienzan las hostilidades. Acción y reacción. Es irremediable. Tú introduces unas trabas a mis exportadores y yo tengo que hacer lo propio con los tuyos.  ¿Normal ,no? No me voy a quedar quieto.

Trump ha hecho números y evidenciado que el déficit de los USA con China y Europa es colosal. Sin contar con el monopolio de las grandes empresas tecnológicas norteamericanas en la Union Europea, entiende que la situación ha de reconducirse. Y si ahora le ha llegado una bendición en forma de una resolución de la organización internacional del comercio, diciendo que Airbus recibió subvenciones de UE, nada mejor que aprovechar la circunstancia para imponer gravosos aranceles. Claro que en pocos meses quizá le dirán igualmente a Trump que su país hizo algo semejante con Boeing. Pero mientras tanto él empieza a enredar la madeja y mañana ya se verá. Realmente cuando se empieza con esta dinámica, se hace difícil volver a los inicios.

Trump actúa como el empresario molesto con la competencia que le está comiendo el mercado. Así de elemental. Así de lógico.

Pero en el mundo de la macroeconomía estos razonamientos tienen a veces poco sentido. Y pueden generar graves consecuencias.

“Pueden”. Espero que nos quedemos ahí. Y no vayamos a más.

 

4 de octubre de 2019



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