DINERO BARATO

 

No es fácil ponerse de acuerdo acerca de las ventajas y defectos que suponen los bajos tipos de interés. Tanto Trump como el presidente del Banco Central Europeo, han decidido seguir apostando por el dinero barato. Muchas reticencias se han producido a lo largo de estos dos o tres últimos años, pero parece que la tendencia en el futuro más inmediato va a seguir siendo la misma.

Con tipos de interés insignificantes los Estados pueden seguir financiando sus emisiones de deuda con mayor facilidad, sin tener necesariamente que incrementar la cuenta del presupuesto relativa a esta partida. Esto puede significar por una parte que ello contribuirá a contener el déficit, aunque también puede interpretarse que ante el menor coste que supone el endeudarse, se va a favorecer el que se emitan más bonos, mas deuda pública, como consecuencia de unos mayores gastos presupuestarios. 

También en el ámbito privado se supone que si se remunera muy poco al dinero, ello movilice el afán de los ahorradores abandonando los tradicionales depósitos bancarios para buscar fuentes más interesantes en las que invertir sus fondos, favoreciendo un mayor crecimiento económico. Asimismo se considera que si las empresas disponen de una fácil financiación, podrán reponer bienes de equipo y procurar ampliar los volúmenes de producción, a la espera, naturalmente que la demanda no defraude las propias expectativas.

En este contexto el Fondo Monetario Internacional ha avisado de ciertos riesgos. Su directora gerente ha dicho que «las empresas están asumiendo más deuda y su capacidad  para pagarla se está debilitando.» Y ha advertido que «si se produjera una desaceleración económica» se producirían dificultades para cubrir el endeudamiento existente.

Aún con la advertencia, el FMI estima que los niveles de deuda sobre el PIB en España, «se reducirán del 96% en 2019 al 90,5% cinco años más tarde». Bueno, tengo muchas dudas que estas previsiones vayan a cumplirse. Más bien creo que el primer porcentaje va a seguir aumentando en el período señalado. ¿Porqué? . Pues porque la situación política va a jugar un papel fundamental. Y por supuesto el nivel de actividad económica, el gasto o pensiones, y en definitiva el déficit público. En realidad no me hago demasiadas ilusiones, que aquellas cifras mejoren. Y por supuesto tampoco que el tan cacareado crecimiento superior al 2%, llegue a esta cota en 2020.

Con 1,5 / 1,7% , me conformo.

Sí me conformo, con la que cae este otoño Y no digo más.

 

17 de octubre de 2019



Deja un comentario