Archivo de noviembre de 2019



EN ALEMANIA

 

 

La CDU, la democracia cristiana alemana, que había mandado tantos años en el país, con Angela Merkel, ya no es lo que era. Se ha ido al centro izquierda. Hacia el socialismo ilustrado de la SPD.  Nada que ver con el partido de Adenauer, de Erhard, Kissinger o Kohl. Ha perdido las señas de identidad.

Hoy el partido, aunque lo trate con el mayor de los disimulos, está dividido en dos.  El ala más a la izquierda la capitanea AKK,  que es así como llaman a la actual secretaria general Annegret Kramp – Karrenbauer. El bando más conservador lo representa Friedrich März, que en los últimos comicios perdió la batalla frente a AKK, la favorita de Merkel. Pero las divergencias siguen y muchos que militaron en el partido en estos veinte, treinta años, se han ido a la Vox alemana, la AFD que ha ganado bastantes escaños, a costa de Merkel.

La CDU se enfrenta a una situación semejante a la del PP en España. Tratando de marcar perfil propio en cuestiones tan sensibles como la inmigración. Recuerdo la frase de Merkel, “wir werden es schaffen”, -algo así como lo conseguiremos-, cuando se presentaron a las puertas de la República federal, más de un millón de huidos de Siria y zonas limítrofes. Esta decisión,- que tampoco permitía otra alternativa-, le está pasando factura. Los alemanes piensan que la han pagado ya muy alta, por la llegada de tantos extranjeros y que el sistema de bienestar logrado no  va a poder aguantar tantos embates.

Este discurso es el que ha utilizado con bastante éxito la AFD. En las últimas elecciones en Thuringia han sido el primer partido. Un feudo monopolizado durante años, por la CDU.

La democracia cristiana tendrá por tanto, que revisar su política y sus estrategias. No está claro tampoco que AKK se haya consolidado como una segunda posible Angela Merkel, aunque el último congreso del partido no le haya ido mal. Creo que sigue existiendo un grave problema de liderazgo, frente a los retos que deben afrontarse. Tanto el partido socialista cono la democracia cristiana, alumbraron personalidades de alcance histórico. Willy Brandt, Schmid, por parte socialista. Adenauer, Erhard, por parte conservadora. Hace años que se ha perdido su semilla.

Y por el momento nada nos permite afirmar que esta semilla esté fructificando.

 

 

Sábado, 30 de noviembre de 2019

MUY CLARO, AÚN NO ESTÄ

 

Llego de Alemania y me desayuno con la noticia de que los Populares y Ciudadanos han salvado al PSOE, a fin de que la Diputación permanente del Congreso pudiera convalidar el decreto ley de “medidas urgentes para la administración digital”, norma que tiene como uno de los objetivos frenar la invasión en las redes de la “República digital” impulsada por el independentismo.

Digo que los partidos de la derecha han salvado al PSOE, porque su novio actual, Podemos se ha abstenido. Parece que lo lógico fuera que iniciaran ya la senda del mutuo entendimiento y defensa. Pero no ha sido así. Imagino que los barones contrarios a este matrimonio se habrán alegrado y esperarán que Sanchez trague las primeras pócimas de un veneno que puede ir dejando un rastro importante en la salud socialista. A ver si Pedro Sánchez, se entera, deben pensar. Y mejor que sea ahora. No esperar a que los hechos ya se hayan consumado. A que el gobierno de coalición ya se haya constituído.

Para el PP y Ciudadanos, la maniobra de apoyo a los socialistas, supone un cierto cambio de rumbo. Gran parte de la sociedad española apuesta, ya sea por un gobierno de concentración entre los dos grandes partidos, o que desde fuera se llegue a un pacto para que Sanchez constituya ya un primer ejecutivo. Lo he escrito aquí en un par de ocasiones. La cuestión está en ver cómo este objetivo puede llevarse a cabo, sin que los militantes acusen a los líderes de haberse vendido al contrario. Cómo se puede vender al propio electorado, que lo que España ahora necesita, es bueno para el mismo partido. Que el partido puede salir reforzado. Y esto vale tanto para el PSOE, como para el PP o Ciudadanos.

Digo que “muy claro, aún no está”, porque la historia parlamentaria última en nuestro país, nos habla de sorpresas, de acontecimientos inesperados, de cambios de última hora. Que en una sesión parlamentaria, decisiva, que podía considerarse plácida, puede ocurrir cualquier cosa.

Y lo que ha sucedido con la ratificación del decreto digital, da una primera pista. Podemos se ha abstenido y los independentistas de Esquerra Republicana, se han molestado. Y van a pedir la luna.

Sanchez, hoy tienes la investidura un poco más lejos. 

¿Te has dado cuenta?

 

Jueves, 28 de noviembre de 2019

CONFIANZA

 

La confianza en los bancos se ha perdido. Una pena. Ls primas únicas, las cláusulas hipotecarias, las acciones de Bankia, la desaparición de las cajas de ahorro. Los consumidores miran con recelo a las entidades crediticias. Y además la digitalización ha introducido un factor nuevo. La despersonalización de la relación con el cliente. Los empleados recomiendan ir al cajero, para realizar cualquier operación. O rellenar un cuestionario que pronto un algoritmo examinará, con una respuesta afirmativa o negativa. La inteligencia artificial va a transformar gracias- o por desgracia-, a los algoritmos, muchas operaciones en un puro automatismo.  La figura del director de la oficina bancaria, al cual uno podía acudir y hasta pedir una opinión o consejo, ha desaparecido. La sucursal bancaria se ha transformado. Ahora hay asesores que con la pantalla pueden informarte siguiendo siempre lo que la pantalla les dice. Y naturalmente según que tipo de información o solicitud introducen, no pueden seguir con el trámite. Se lo impide el programa o aplicación. Y sino es el departamento de “compliance” el que interviene. El empleado bancario se convierte en una especie de autómata, que ha de seguir a rajatabla lo que impone la norma interna de la entidad, sin capacidad alguna de adaptarla a las necesidades del cliente.

En asuntos tan serios como los monetarios, la relación con el banco había sido siempre personal. La materia tan sensible, lo hacía necesario. Uno podía tener mayor o menor confianza en el banco, pero la misma se podía complementar con la persona del director de la oficina, que en muchos casos se convertía en una especie de confesor. Algo semejante como sucede en la abogacía o la medicina. Vamos a este médico que nos inspira confianza. La personalidad es tremendamente importante. Si despersonalizamos tanto este tipo de servicios, de necesidades, uno no sabe en realidad con quien está tratando. Sí, está  tratando con una entidad bancaria. Pero una institución que no tiene interlocutor, ni persona responsable a quien dirigirse. ¿Quien es el responsable de esta u otra operación. Pues, no se sabe. Uno puede perderse en la fronda de estipulaciones, advertencias y cláusulas que siguen a cualquier simple relación con el banco.

¿Es este el futuro que nos espera?. ¿ Un futuro que mejor dicho, es ya realidad? Pues, la verdad es que no me convence. ¿Va a generar el sistema, la banca digital, una mayor confianza en la banca?.  No lo creo ¿También una mayor seguridad en las operaciones?. Lo pongo en duda. 

Sin embargo, por lo que vamos aprendiendo, este es el camino que que sí o sí, se va a ir recorriendo. Una senda a la que tendremos que acostumbrarnos. Sin vuelta atrás.

Algún día se tendrá que hacer un exámen serio de las ventajas y desventajas de todo ello.

A lo mejor nos llevaremos alguna sorpresa.

 

Jueves, 28 de noviembre de 2019

LA MANO EN EL FUEGO

 

Dice que la pone Bono, antiguo presidente del Parlamento, en favor de sus amigos Chaves y Griñán. Y que no se quemaría. Son inocentes. Porque no se han llevado un céntimo. O un duro, de los de antes. Así de categórico. Así de contundente.

La sentencia sobre la corrupción del PSOE habla de casi setecientos millones de euros. Malversación. Mucho dinero que debía cubrir unas necesidades presupuestarias,- atenciones a los parados-,y que se destinó a otros fines. Todo ello fuera de control. Sin un mínimo control. O desoyendo a los que intentaban frenar la sangría.

Y quedan aún más de ciento cincuenta “piezas separadas”. Es decir “mini procesos”, donde los casos de corrupción, tratados de manera global y genérica en la sentencia ya dictada, serán objeto ahora de un enjuiciamiento independiente. En definitiva los “Ero” no han hecho más que empezar. Como digo, un centenar y medio de Eros, van a seguir al primero.

Y si damos credibilidad a Bono, entonces, ¿Ni Griñán, ni Chaves, se enteraron? ¿De nada? ¿De lo que estaba ocurriendo en las distintas jerarquías de la Comunidad?. O bien lo dirigieron, o lo toleraron o cerraron los ojos. ¿Pero, tanto tiempo? ¿Durante tantos años? ¿Nadie les advirtió? ¿Tan grande fué su dejadez y abandono?.

Bono, no lo creo.

Te vas a quemar la mano.

Domingo, 24 de noviembre de 2019

TE DOY LA PALABRA

 

No me hagais creer que en el ámbito de las relaciones personales o de negocios, seguiríais tratando y confiando en aquel que os promete hacer algo que luego incumple. Quizá lo podrías disculpar una vez. “Vale, le dirás. No has hecho lo que me prometiste. Pero esta es la última vez que confío en tí.” O también, “esto no es serio, me has engañado. No quiero saber nada más de tí.” 

¿Y que diríamos de aquel que en diversas ocasiones se deja convencer y luego se da cuenta que le han burlado?  Pues sería un ingenuo, un crédulo,un ignorante, un superficial.

La buena fé. Las relaciones comerciales se han regido siempre por esta principio, por la seriedad en el cumplimiento de las obligaciones que se contraen. Por la confianza. Sin la existencia de estos principios habría sido imposible que prosperaran las transacciones y el comercio internacional. Tener o no tener palabra. Si no tienes palabra, quedas pronto fuera del tráfico mercantil.

Ah, pero el mundo político funciona de otra manera. La palabra es algo fluído, inconsistente, etéreo. Lo que se dice hoy, mañana desaparece, no existe. O se replica, directamente que no se dijo. O también que no se manifestó como el público lo ha entendido. Esto es, meras cuestiones de interpretación o de semántica. De este modo el político puede ir transitando por el escenario, sin mayores contratiempos.

Es más. El político piensa que esto que dice que no ha dicho, no tiene porque causar una impresión o consecuencia negativa entre sus fieles. Porque el hacer política conlleva estas naturales consecuencias, a las que el electorado ya está más que acostumbrado. Las verdades son menos verdades.  O las mentiras se venden como verdades. Lo que en el ámbito privado nunca se admitiría, tendrá que aceptarse forzosamente en el espacio público de la política. 

Y en cambio no me direis que las mentiras, que el faltar a la palabra de un político al que le hemos dado todo el poder para dictar leyes y administrarnos, no tenga una importancia grande. Se está jugando nuestro futuro político y a la vez somos más tolerantes a la hora de juzgar lo que nos prometió solemnemente y no cumplió.

Podréis  contestarme que sí, que tengo razón. Pero que no hay alternativa. Sí, la única sería alejarse de la política. Pero tampoco solucionaría nada. Aún peor.

¿Nos conformamos?

 

 

Sábado, 23 de noviembre de 2019