TODO IGUAL, NADA CAMBIA

 

Sí, nada ha cambiado. Tampoco las manifestaciones, las concentraciones, las algaradas. Las elecciones de ayer lo han dejado todo igual. O peor, como pronostican algunos. Me acerco a la delegación de Gobierno barcelonesa y ya tenemos otra vez a una manifestación independentista. Y en la Junquera por televisión, anuncian del corte de la autopista desde esta mañana. Parece que la llamada que se ha lanzado a los voluntarios es la de que la protesta se mantenga tres días. Aunque la gendarmería francesa ya ha dicho que va a actuar, si los piquetes persisten en su actitud.

Suma y sigue. Torra, el presidente Quim Torra ha llamado a Sánchez y no ha podido hablar con él. Quiere sentarse a hablar, a dialogar, a negociar. Naturalmente con la autodeterminación y la independencia, como carta de presentación. Como que Sánchez ya sabe de que va a ir la letanía, se hace el huidizo.  No quiere que sentándose con Torra, la prensa pueda lanzar la especie de que los socialistas están dispuestos a hablar de la soberanía y la independencia. Y más con Vox acechando con sus cincuenta y dos diputados.

¿Qué es lo que interesa al país?. Bueno, no es ninguna novedad. Estabilidad. Y esta estabilidad solamente puede proporcionarla un entendimiento PP y PSOE. Por mucho que digan que no se quieren ver, que no quieren saber nada el uno del otro. Pero si  realmente llegaran a un acuerdo de investidura, habrían hecho un buen servicio a la ciudadanía. Y seguro que ésta se lo reconocería en unas elecciones futuras. ¿Porque, es posible llegar a un acuerdo de investidura, sin que ni PP ni PSOE se vean perjudicados en la tentativa?. Yo creo que sí, que es posible. El pacto entre los dos partidos mayoritarios, renunciando a determinados puntos programáticos, a fin de conseguir un gobierno, con toda seguridad se valoraría positivamente por el electorado. Porque hoy lo que más importa es que un ejecutivo salido de las urnas, se ponga a funcionar.  Por encima de cálculos u opciones partidistas. 

Aunque de momento esta aspiración no se contempla. Es pronto aún. Todos los partidos en los días anteriores a la confrontación electoral de ayer, prometieron que no iban a bloquear la formación de un gobierno. Que tres elecciones ya eran suficientes para superar el marasmo reinante. Pero los lenguajes cambian con asombrosa rapidez. Con tanto partido político la situación es  de una enorme fluidez. 

No me hago ilusiones. En Navidad difícilmente tendremos gobierno. Quizá lo más importante de lo que nos está sucediendo, es que Sanchez no se atreverá a llevarnos a unas cuartas elecciones. Y que Casado considere que si Sanchez fracasara en una nueva investidura, éste sería también su fracaso.

La decisión de Rivera que se va a casa, puede ser todo un ejemplo.

 

11 de noviembre de 2019



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