LOS INGLESES

 

Con los ingleses me ha costado entenderme. Empezando por la cocina. El asunto gastronómico es bastante deficiente. Solamente me acuerdo en una ocasión haberme tomado un lenguado, -creo que es el “dover sole”, o algo similar- y que estaba francamente bien. Pero en otras ocasiones que he visitado Londres, la cocina me ha parecido más bien pobre y elemental.

Empezando pues por los aspectos culinarios, ya los ingleses son bastante distintos de los que vivimos en el “continente”. Y estas diferencias las observo más agravadas en la política. Los ingleses van a votar próximamente y lo que se le ofrece al electorado está también muy lejos de lo que se lleva en  estos tiempos en los distintos Estados de la Unión europea. 

Empezamos con el Brexit. No he oído a Johnson o a Corbyn, el laborista, hablar mucho del tema. Tengo que asumir por ello, que tanto uno como otro, dan por resuelto el asunto y piensan que no hace falta insistir. Curioso, porque el referendum arrojó una mayoría muy escasa, los ingleses siguen estando muy divididos y Johnson, pese a los entusiasmos iniciales, ha tenido que pedir prórrogas, ante la imposibilidad de llegar a un entendimiento en el Parlamento. Sin embargo y pese a estas resistencias, por lo que he leído de las encuestas, va a ganar de forma holgada a su contrincante. Si esto es así, sin duda el Brexit se va a producir. A menos que algún santo se aparezca a Johnson y le haga desistir de su empeño.

Lo de Corbyn, resulta también interesante. Ha presentado un programa de lo más novedoso. Volver a nacionalizar industrias básicas y servicios. Fortalecer al Estado y aumentar la carga impositiva. O sea un proyecto socialista a la vieja usanza. Más gasto y más déficit. Y como el Reino Unido dejará la Unión Europea, ya no tendrá los controles que le exijan mantener un determinado equilibrio  presupuestario. A Corbyn se le conoce ya desde sus años mozos, en su época de agitador social. Por esto, para los viejos del lugar, el programa, no ha sorprendido demasiado. 

Veremos, si Johnson se hace con una mayoría absoluta. Podría ser. Después de las críticas que le han llegado desde Bruselas, de los golpes que le han propinado en su Parlamento, tendría gracia, que después de tanta pugna, los ingleses le otorgaran su confianza con alguna contundencia. Si esto fuera así, seguro que Trump volverá a llamarle para proponerle algún tratado significativo que le aleje de Bruselas. Volver a las raíces que les han unido en la historia. Johnson con una holgada victoria, tendría las manos libres para navegar con mayor confianza por Calais y el Atlántico.

¿ Y la City?. Pues seguro que van a ofrecernos una serie de servicios de lo más atractivo y cautivador. A fin de que intentemos liberarnos de la burocracia y los frenos comunitarios. Algo así como era el Líbano hace años, para muchos países árabes. 

Hasta ahora los ingleses han ganado tiempo en este forcejeo con la Comisión europea. 

No me sorprendería si gana Johnson, que nos meta algún gol. No sería el primero en la larga historia de la Europa de las naciones.

Y tampoco va a ser el último.

 

 

 

1 de diciembre de 2019



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