MUCHOS, DEMASIADOS

 

Los nuevos ministros. Poner de acuerdo a tanta gente va a ser sumamente difícil. Aunque Sánchez ya haya exclamado que el Consejo “tendrá muchas voces pero una sola palabra”. La frase está bien, pero no va mucho más allá. ¿Hacía falta un consejo con veintidós ministros, más el presidente?. No, en absoluto. ¿A qué obedece entonces esta singularidad?. La respuesta es elemental y  ya la apunté días atrás en este Blog. Difuminar la presencia de Podemos en el gabinete. Sanchez ha querido trasladar al Consejo el porcentaje que les correspondía a las dos formaciones en función de sus resultados electorales. Al PSOE le corresponden 18  y 4 a Podemos.

Si el objetivo de un Consejo es el de la eficiencia, el de la diligencia en la toma de decisiones, no va a ser fácil que ello se produzca. Lo más lógico es que se produzcan duplicidades, problemas de ámbito competencial en los distintos departamentos. Con un Consejo más reducido, al igual que sucede en la mayoría de países de nuestro entorno, igualmente podían integrarse la mayoría de nuevos ministerios ahora creados, en direcciones generales o Secretarías de Estado, vinculadas todas ellas a una cartera ministerial más genérica, como ha sucedido hasta el presente. 

¿Es éste un gobierno de izquierdas? No. Dicen que es un gobierno “progresista”. ¿Radical? No, en absoluto, claman. Y la razón es que al lado de Podemos se sientan ministros identificados con la economía de mercado y la ortodoxia de Bruselas. Ejemplo Nadia Calviño. O la ministra de Asuntos Exteriores. Podría decirse que Sánchez ha buscado una suma de equilibrios. Esto recuerda a Franco, cuando en las composiciones de los nuevos ejecutivos, siempre buscaba quedar bien con unos y con otros. Por ejemplo, los azules con el Opus. Aunque en aquella época si los ministros se peleaban, los echaba sin contemplaciones. En cambio ahora, según como se tercie a lo mejor le pueden echar a él. Y no los ministros, sino los votantes.

En cualquier caso, vamos a desear un Consejo de Ministros que funcione. Que el país lo necesita. No llamemos al mal tiempo. 

 

13 de enero de 2020



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