Archivo de febrero de 2020



«ME TOO» / DOMINGO

 

El movimiento «me too». Una Comisión. Una especie de inquisición. Un pseudo tribunal que recibe las imputaciones de mujeres ultrajadas, violentadas por algún personaje del otro sexo, en algún momento de su vida. Nunca nadie las escuchó. Ahora sí.

Y quieren justicia. Una confesión. Una reparación. ¿Venganza?. Se puede interpretar como se quiera.

La Comisión elabora unos informes con las declaraciones de las que acusan. Y redacta unas conclusiones que se hacen públicas. Como una sentencia. Cuando el condenado, aún no ha sido oído, ni ha podido expresar sus opiniones.

Con este escenario va ser difícil articular una defensa en el marco de un verdadero juicio. ¿Las pruebas? Las declaraciones de las ofendidas. La palabra de una frente a la del otro. No más. ¿A quien creer?. La presión e influencia públicas va a ser determinante.

A Plácido Domingo le ha ocurrido algo semejante. O seguir negando las acusaciones o asumir el riesgo de un juicio largo y peligroso. Mejor, bajar la cabeza, aceptar y mostrar arrepentimiento. ¿O ir a por todas?. Domingo ha optado por el primer camino. Pensando que a lo mejor las que se sienten sus víctimas, van a aceptar su confesión y se van a olvidar definitivamente de lo que sucedió,- o no-, hace tanto años.

Quizá. Pero por el momento Domingo ya está cumpliendo condena. Sus conciertos se han cancelado.

Y la condena va a ser perpetua. En lo que le queda de vida.

 

sábado, 29 de febrero de 2020

PUERTAS AL CAMPO

 

Es lo que el gobierno está empezando a hacer. Regular y regular. Y sancionar. Piensa que con tanto decreto y tanta sanción todo se va a arreglar. Que los agricultores van a poder vivir por fin dignamente y que van a recibir precios justos para los productos que venden. Y que esto se va a hacer con una fórmula fácil y que todo el mundo entiende, a saber: los mayoristas tendrán que comprar a los agricultores, «respetando como mínimo los costes que haya tenido el producto». Claro que los costes normalmente serán distintos en función de la explotación de que se trate. Pero, entonces,¿Cuáles serán estos costes?. O el gobierno establece unos precios máximos y mínimos, por ejemplo para las frutas y hortalizas en origen, o no sé como va a funcionar en la práctica este principio. Además, si solamente un 7% u 8% de la producción agrícola se queda en España, resulta evidente que al noventa y tantos restante,  que va a la exportación, no le va a afectar lo que ahora quiere legislar el ejecutivo. Simplemente porque si suben el precio, para adecuarlo a los costes, a lo mejor no les compran. 

También se quiere regular que los supermercados no vendan la mercancía a bajo precio. Y que se reduzca la presión a los agricultores. Pero, volvemos a estar en las mismas. Seguimos en el 7% que se refiere al mercado nacional, con lo cual los efectos globales en el sector serán muy menores. Y también si esta regla se quiere aplicar, ¿ No va todo ello en contra de la libertad de empresa, de su capacidad para adoptar las decisiones en función de la situación de su negocio?. ¿O es que el Estado les va a compensar, si pierden dinero?.  Seguro que no. Al contrario, si pierden dinero y no pueden pagar a Hacienda, tendrán igualmente que asumir las consecuencias. Y nadie en la Administración les va a hacer caso.

El asunto es bastante más complejo que el abordado por el Decreto Ley que impulsa el Gobierno. La Unión europea tiene mucho que decir en este contencioso. Y no veo a Bruselas muy dispuesta a adaptar o flexibilizar las normas existentes. O a cerrar las fronteras comunitarias a las importaciones agrícolas de países terceros.

Todo bastante complicado. Con muchos nubarrones a la vista.

 

jueves, 27 de febrero de 2020

EL VIRUS

 

Empieza ya a producirse una cierta psicosis. Aunque se diga y se repita que se trata de un virus que se supera con facilidad. Que la cifra de mortalidad es mínima. Mucho menor que la gripe habitual que nos visita anualmente, en los meses más fríos.

Y la verdad es que estamos invadidos de «virus». ¿Qué es en definitiva un virus?. Pues un agente infeccioso que nos quiere mal. Que va contra la humanidad. Sin complejos. De frente. Y de estos tenemos tantos, que ya no les damos importancia. ¿Qué es el cáncer, sino una especie de «virus», en un sentido amplio del término, que está por todas partes?. ¿Y el SIDA?. Pues igual. Y el Ebola, del cual ya no nos acordamos.

Y yo llamo «virus» también a los accidentes de tráfico que se cobran miles de vidas al año. Y que no hay manera de erradicarlos. Y no hablemos ya de  los virus informáticos que pueden vaciarte en segundos un almacén de datos construido pacientemente a lo largo del tiempo. Y las ideologías ¿no han sido unos virus que se cobraron la vida de millones de seres humanos, en dos grandes contiendas? ¿ Donde estaban las vacunas que lo evitaran? Leo en algún pasaje de una monografía de un tal William Burroughs, que «el lenguaje es un virus que se reproduce a gran velocidad». Y es cierto. El lenguaje es el elemento, el sustrato básico para la propagación del virus. Del virus de los pensamientos, de las ideas. Sin lenguaje, el virus moriría.

Resultará pues que en el mundo de hoy, los virus más benignos van a ser los vinculados a la salud humana. Y que los más malvados, los más mortíferos van a ser los derivados de nuestra civilización y de los riesgos que ella genera. Seguro que es así. Ya los he apuntado más arriba. Pero lo curioso u original del fenómeno es que los virus que nos acechan a diario ya son como nuestros, los hemos asumido como propios. En cambio el Corona Virus es algo nuevo, algo a lo que no estábamos acostumbrados.

Pero tendremos que acostumbrarnos. Al fin y al cabo es uno más.

martes, 25 de febrero de 2020

YOLANDA DIAZ

 

Yolanda Diaz que es abogado laboralista y también la nueva ministra de trabajo, ratificó ayer noche por televisión, la derogación de la reforma laboral del PP. Pero señaló que esta derogación se va a ir haciendo por fases, en la medida que en ciertos espacios, la sustitución requerirá legislar de nuevo.

Me estuve preguntando a lo largo de la entrevista, cuáles serían los argumentos que aportaría la señora Diaz, para justificar la abolición de las novedades introducidas por el partido conservador, sin que ello perjudicara al empleo. Y no los encontré. No los mencionó. Habló sí, de la temporalidad de las contrataciones, de los autónomos que no lo son porque dependen de una misma empresa y de la absoluta necesidad de ir hacia una contratación estable y a la desaparición de los falsos autónomos. 

Muy bien. Todo perfecto. ¿Pero el nivel de actividad de la economía española va a soportar este aumento de costes ?. Porque si los empleos temporales se han de convertir en fijos y miles de autónomos van a tener que suscribir un contrato laboral, la pregunta que uno se hace es si ello no va a generar una mayor desaparición de empresas. ¿Se ha hecho esta reflexión la ministra?.  No lo creo. O la ha hecho y no ha obtenido respuesta positiva alguna. 

Se reprocha que la reforma laboral del PP ha traído precariedad en las relaciones laborales. Cierto. Pero es que sin esta reforma estaríamos hoy  mucho peor. Salir de la crisis económica de la primera mitad de esta década, significó para muchos empresarios, asumir el riesgo de incrementar la actividad, buscando fórmulas para aumentar la plantilla, en condiciones en las que no se podía hablar aún de consolidación de la coyuntura. No se puede apostar por la estabilidad en el empleo sin tener en cuenta todos los factores que inciden en el proceso productivo, en los precios, en la competencia internacional. Si no tenemos un sistema laboral lo suficientemente ágil y flexible, que se adapte a los tiempos de hoy, mal asunto. 

Y de esto Yolanda Diaz, no dijo nada. Porque el ministerio de Trabajo, está en primer término, para que los españoles puedan encontrar un puesto de trabajo. Todos. Y naturalmente que en las mejores condiciones posibles. Y en un contexto de la mayor seguridad. Esto nadie lo discute. Pero si no se pueden conseguir estos objetivos máximos, por lo menos dejemos que se generen empleos, aunque éstos tengan el carácter de precarios. Así también se podrá evitar el que se siga engordando el déficit de la seguridad social.

Me pregunto si la ministra, que tiene también un despacho profesional de abogacía, contrataría a compañeros, proponiéndoles un contrato fijo y estable, sin considerar cuáles son las posibilidades y riesgos de generar clientes que cubran aquellos costes. No creo que estuviera dispuesta a incurrir en pérdidas. Pues igual que le sucedería a la ministra, ocurre con las empresas. 

Pura aritmética.

 

lunes, 24 de febrero de 2020

EL CASO «CIUDADANOS»

 

Si Rivera hubiera mentido solamente la cuarta parte de lo que ha mentido Sánchez, Ciudadanos seguiría siendo un interlocutor importante. Y Rivera no se habría ido. Pero Rivera quiso ser coherente y consecuente con unos principios. Y cuando los socialistas le dijeron a Sánchez, tras las elecciones y a la puerta del partido,en Ferraz, » con Rivera,no «, se creyó que esto iba en serio y renunció a la posibilidad de gobernar con el PSOE. Sin considerar que podía hacerlo. Que los números le favorecían y que la coalición era lo que más interesaba al país. Era su «momento», que no supo aprovechar. Que no supo optimizar.

¿Para qué sirve un partido sino es para gobernar, para mandar?. ¿Para hacer realidad sus objetivos? Pues para nada. O para bien poco. Y ésta ha sido la percepción de los votantes, cuando nuevamente les han llamado a las urnas. De ahí el fracaso.

¿Y ahora qué hacer?. Ciudadanos ha perdido el rumbo. O el camino. El proyecto que antes existía, ahora ha desaparecido. La «nueva política», a la que aspiraba Rivera a dejado paso al trueque, al cambalache de votos y escaños para componer un gobierno, sin vergüenzas ni aprehensiones previas. La pura supervivencia.

Y en esta situación no hay un hueco para Ciudadanos. Por esto Arrimadas busca la aproximación o integración con el PP. Para no extinguirse.Para que los electores vuelvan a creer que votar a Ciudadanos, puede servir para algo. Que también puede ser voto útil.

Pero va a costar mucho convencerles.

Y no sé si Arrimadas llegará a tiempo.

 

domingo, 23 de febrero de 2020