ALEMANIA. ALGUNAS TORMENTAS

 

Si Angela Merkel hubiera seguido los pasos de Kohl, o los más lejanos de Adenauer, Kissinger o Erhard, el AfD, el partido ultranacionalista alemán, no existiría. Merkel ha sido la responsable de que su partido, la CDU, la democracia cristiana, perdiera poder e influencia en esta última década. Ha sido el viaje al centro que dicen unos o a la izquierda que digo yo, dejando un espacio grande a la derecha que ha cubierto el AfD. Y otro, un tanto indefinido cubierto por los “Verdes”, que también son derecha, aunque no se manifiesten como tales.

Algo tiene que ver este fenómeno con la reciente dimisión  de Annegret Kramp-Karrenbauer, una favorita de Merkel que presidía la formación política. Pero el partido no va a permitir más titubeos, si quiere seguir vivo, apostando por  un liderazgo en Alemania. Está, además, la CSU al acecho en Baviera, que mira con recelo la deriva de su hermano mayor.

La democracia cristiana, la CDU tiene que buscar un líder fuerte, con carácter y capacidad para aglutinar a su electorado. Parece que el más idóneo es Friedrich Merz.  De una elección acertada, dependerá la estabilidad del partido y de la política alemana en los próximos años.

Y  también, por su importancia, de la europea.

Que, no es poco.

 

12 de febrero de 2020



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