MINISTRO, ¿PORQUÉ NO HABLAS?

 

Bueno, Ábalos ya ha dicho que el encuentro fue casual. Absolutamente intrascendente. Sin importancia. Que está muy tranquilo.¿Qué puede decir más?. ¿Es qué un ministro, cuando termina su trabajo no se puede ir al aeropuerto a recibir y hablar con un amigo?. Y si resulta que este amigo viene acompañado, pues bien, se saluda a la acompañante y se la invita a un refrigerio. Uno ha de ser cortés y considerado. Y más con los representantes de un país amigo.

Entonces, ¿que quieren estos malvados del PP?. Pues estos desventurados han interpuesto una querella por prevaricación contra el ministro y su séquito, para que la justicia investigue qué es lo que sucedió. De momento se ha conseguido que de manera cautelar, no se borren las imágines grabadas del suceso.

¿Pero «prevaricación»?. La prevaricación es algo así como una decisión «injusta». El artículo 404 del Código Penal la define así: «A la autoridad o funcionario público que a sabiendas de su injusticia, dictara una resolución arbitraria en un asunto administrativo, se castigará con las penas de inhabilitación de 7 a 10 años.»

La pregunta inmediata, a la vista del contenido del precepto, es la de si el ministro Abalos, es «autoridad». Bien, parecería que sí. Que un ministro es una autoridad. Aunque seguro que a ciertos ministros la palabra no les entusiasma. En cuanto a la «resolución arbitraria» en «asunto administrativo», la defensa de Ábalos, -en el supuesto de que esto llegara al Supremo-,diría que la cuestión tenía un carácter político y no administrativo, y que nunca la actuación fue arbitraria, sino que el bien y la razón de Estado fueron el fin único y principal.  Ah y además, que el contenido de la conversación, entra en el ámbito de la confidencialidad y el secreto propios del quehacer político.

Naturalmente los abogados del PP irían- o irán-, por otros caminos. En particular, el hecho de que la vicepresidenta venezolana, la Señora Rodriguez  entrara en territorio español, violando una prohibición expresa de la UE y que además se contara con la complacencia del propio gobierno español. Se estaría hablando  por tanto de una «decisión arbitraria» contraria a la resolución de la UE, en un asunto «administrativo» o de fronteras, y dictada por una «autoridad». Esto es «Ábalos», que es el que sale en las fotografías de autos. 

Ya hablé de ello aquí hace días y pensé que el incidente tendría una vida breve. Pero no ha sido así.

De todos modos no le auguro un recorrido muy largo. Fundamentalmente, a nivel de prensa. Porque en el orden judicial solo acaba de empezar.

Y así podemos estar años.

 

 

22 de febrero de 2020



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