MUCHA PORQUERÍA

 

La ley permite al imputado, al investigado, de quien se sospecha ha cometido algún delito, que mienta. O que calle. Que cuando comparezca ante el Juez y se le pregunte acerca de los hechos que desencadenaron la intervención de los tribunales, pueda decir lo que le parezca. Que no sabe, que no recuerda, o que sucedió algo distinto a lo que se le está achacando. 

Pues bien, esto es lo que hizo el que fue presidente del BBVA Francisco González, cuando hace un par de meses fue al Juzgado a declarar como imputado y presunto autor de dos o tres delitos, vinculados con el policía Manuel Villarejo, convertido en investigador, al frente de una empresa detectivesca de altos vuelos. Como ya es muy sabido, González temía que le apearan de la presidencia del Banco y se gastó más de diez millones de euros de la caja de la entidad, para evitar que sus adversarios se hicieran con el mando de la institución financiera. Me referí ya a todo esto, en algún artículo de este Blog. 

Como posiblemente no podía ser de otro modo, dados los riesgos que le acechaban, Francisco González se declaró inocente ante el Juez. Dijo no saber nada de Villarejo. Que por supuesto no le había contratado y que muchas de las informaciones de las que se hablaba referidas a este asunto, las había conocido por la prensa. Después del interrogatorio salió sonriente, explicando que no se le podía inculpar en absoluto de haber cometido irregularidad o ilegalidad alguna.  Su hoja de servicios al Banco era irreprochable.

No sé que debe estar cavilando ahora. La Fiscalía no se creyó su versión de lo sucedido y cree que realmente es el autor de la trama delictiva que se está investigando. Porque tampoco se trata de una cuestión tan espinosa, tan intrincada. En una institución tan jerarquizada, ningún empleado o ejecutivo asume el riesgo de gastarse unos cuantos millones, sin que el presidente sepa de que va. Y más, cuando este dinero ha de servir para cubrirle las espaldas. Para salvarle de la quema, ante las pretensiones de unos accionistas que quieren destituirle. Claro que las conversaciones  o las negociaciones con Villarejo, las llevaba un subalterno, parece que el señor Corrochano. No iba a ser de otro modo. Pero éste no habría realizado contacto alguno, sin que se lo impusiera el presidente. No se iba a jugar el puesto. 

La red de espionaje creada por el comisario Villarejo, fue realmente notoria. Cubriendo su acción a políticos de distinto sesgo, empresarios y chantajistas. Una especie de servicio de Inteligencia, de “trabajo sucio” dentro del mismo banco, para limpiar cañerías y desagües. Y pagado por los accionistas del banco, que naturalmente en absoluto conocían las andanzas de su presidente.

Se ha levantado hace unos días el secreto del sumario. Muy voluminoso. Y se están conociendo los pormenores de la historia. A Francisco Gonzalez se le está terminando el tiempo de la paz beatifica. Tendrá que bajar pronto a los infiernos de las causas penales. ¿Se le ocurrirá contratar a otro detective para que investigue lo que ahora está sucediendo?.

Pues, no lo creo. Pero seguro, seguro, no lo es.

9 de febrero de 2020



Deja un comentario