YOLANDA DIAZ

 

Yolanda Diaz que es abogado laboralista y también la nueva ministra de trabajo, ratificó ayer noche por televisión, la derogación de la reforma laboral del PP. Pero señaló que esta derogación se va a ir haciendo por fases, en la medida que en ciertos espacios, la sustitución requerirá legislar de nuevo.

Me estuve preguntando a lo largo de la entrevista, cuáles serían los argumentos que aportaría la señora Diaz, para justificar la abolición de las novedades introducidas por el partido conservador, sin que ello perjudicara al empleo. Y no los encontré. No los mencionó. Habló sí, de la temporalidad de las contrataciones, de los autónomos que no lo son porque dependen de una misma empresa y de la absoluta necesidad de ir hacia una contratación estable y a la desaparición de los falsos autónomos. 

Muy bien. Todo perfecto. ¿Pero el nivel de actividad de la economía española va a soportar este aumento de costes ?. Porque si los empleos temporales se han de convertir en fijos y miles de autónomos van a tener que suscribir un contrato laboral, la pregunta que uno se hace es si ello no va a generar una mayor desaparición de empresas. ¿Se ha hecho esta reflexión la ministra?.  No lo creo. O la ha hecho y no ha obtenido respuesta positiva alguna. 

Se reprocha que la reforma laboral del PP ha traído precariedad en las relaciones laborales. Cierto. Pero es que sin esta reforma estaríamos hoy  mucho peor. Salir de la crisis económica de la primera mitad de esta década, significó para muchos empresarios, asumir el riesgo de incrementar la actividad, buscando fórmulas para aumentar la plantilla, en condiciones en las que no se podía hablar aún de consolidación de la coyuntura. No se puede apostar por la estabilidad en el empleo sin tener en cuenta todos los factores que inciden en el proceso productivo, en los precios, en la competencia internacional. Si no tenemos un sistema laboral lo suficientemente ágil y flexible, que se adapte a los tiempos de hoy, mal asunto. 

Y de esto Yolanda Diaz, no dijo nada. Porque el ministerio de Trabajo, está en primer término, para que los españoles puedan encontrar un puesto de trabajo. Todos. Y naturalmente que en las mejores condiciones posibles. Y en un contexto de la mayor seguridad. Esto nadie lo discute. Pero si no se pueden conseguir estos objetivos máximos, por lo menos dejemos que se generen empleos, aunque éstos tengan el carácter de precarios. Así también se podrá evitar el que se siga engordando el déficit de la seguridad social.

Me pregunto si la ministra, que tiene también un despacho profesional de abogacía, contrataría a compañeros, proponiéndoles un contrato fijo y estable, sin considerar cuáles son las posibilidades y riesgos de generar clientes que cubran aquellos costes. No creo que estuviera dispuesta a incurrir en pérdidas. Pues igual que le sucedería a la ministra, ocurre con las empresas. 

Pura aritmética.

 

24 de febrero de 2020



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