CRISIS. LA GESTIÓN

No me negareis que la «gestión» en una empresa es importante. Seguro que es fundamental. Y más en épocas sumamente complicadas como la presente.

En esta empresa que es España, existen en estos momentos dos grandes ámbitos en los que la gestión, buena, deficiente o mala va a ser crucial para poder encarar con mayor fortuna el futuro que nos aguarda.

No voy a hablar de la gestión en el ámbito sanitario. De esto no sé nada. No tengo conocimiento alguno de medicina, de epidemiología, ni de algo que se le asemeje. Además tengo una cierta aprensión hacia los hospitales. Y me mareo cuando veo la primera gota de sangre.

En cambio creo que puedo decir alguna cosa acerca de cómo se está llevando la gestión en el ámbito económico, para que el mañana pueda ser un poco más llevadero.Por formación, por algún conocimiento cosechado a través de los años y por la experiencia que también se acumula a lo largo de varios lustros.

Y claro que el resultado de la «gestión» en este orden, depende de quien esté al frente de la misma. Y éste no es otro que el presidente Sánchez. Habría podido ser otro. Pero nos ha tocado a Sánchez y no podemos cambiarlo. Y estaréis todos de acuerdo que lo que decida el presidente, que lleva la responsabilidad máxima en la administración de la crisis, nos va a afectar también a todos. Esperemos que para bien y no para mal.

Sánchez nos dijo de manera muy solemne, el pasado 17 de marzo, que iba a destinar,- movilizar para ser más exactos-, doscientos mil millones de euros para paliar o reducir los efectos de la pandemia en las empresas. Habló de «liquidez», de asegurar el oxígeno para autónomos, pequeñas y grandes empresas y que para ello se había preparado un gigantesco paquete de ayudas a fin de que el tránsito fuera más llevadero y se garantizara la recuperación una vez finalizada esta reclusión. De los 200 mil millones, la parte principal, más de cien mil vendrían de las arcas públicas y el resto de fuentes privadas.

Desde que Sánchez anunció esta medida han pasado ya algunos días. Y a nadie se le oculta que la liquidez es una asunto vital para la supervivencia. Para pagar a empleados, suministros, proveedores, impuestos. Y no solamente para esto. Para poder preparar producciones futuras con un mínimo de posibilidades. Porque si no se paga la factura, será más difícil que el proveedor siga enviando la mercancía solicitada.

De los 200 mil millones, leo que se han librado al ICO, al Banco del Estado, 20.000 millones. Algo así como una gota de agua en un océano.Y se»está» haciendo tarde. ¿Cómo y de dónde han de llegar los 180.000 restantes?. Pues no sabemos. ¿Colocará el Estado bonos por esta cantidad en el Banco Central Europeo?. Seguramente. ¿A qué ritmo? ¿Tiene quizá la fórmula el vicepresidente señor Guindos?. Y también, ¿Cómo y de qué manera se están facilitando fondos a las empresas con el aval del Estado, para que el dinero fluya con la mayor rapidez?. ¿Del mismo modo que se han arbitrado medidas tajantes, rigurosas a las empresas, para que paguen días de confinamiento, se ha hecho algo semejante para que las entidades bancarias propicien liquidez a las empresas y las salven de la quiebra?.

Un elemento esencial de la buena gestión es el «tiempo». El «timing» a la hora no sólo de tomar decisiones, sino de ponerlas en práctica. En esto, la gestión en el orden económico es similar a la que se está practicando en el sanitario. Si la medicina no llega a tiempo, o no hay medicina, el paciente se muere. Y con las empresas puede suceder igual. Y no, no se está llegando a tiempo. Este mes habremos perdido un 7 u 8% de nuestro Producto Interior Bruto, esto es de la riqueza que habitualmente acumulamos los españoles mes tras mes. Y en abril puede suceder otro tanto, si no llega el «combustible» a las empresas. Igual que un vehículo que no funciona, sin la gasolina que le permita que el motor arranque. Para la máquina de la economía el dinero es también el combustible esencial, para que se ponga a funcionar. Ahora mismo está al «ralentí». Pero el conductor, el responsable máximo, no se ha dado aún realmente cuenta, qué es lo que le sucede a su vehículo.

Y si no se apresura, se le parará. Tendrá que dejarlo e irse a pie.

Y nosotros detrás.

1 de abril de 2020



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