Archivo de mayo de 2020



LO QUE HAY

Hace días que no contaba en este Blog, cuáles eran mis reflexiones sobre lo que está sucediendo. En realidad, de todos modos, releyendo, los escritos que he publicado sobre esta historia del Corona Virus, veo que siguen de actualidad. Entre otras razones porque el gobierno ha perdido un par de meses y no ha reaccionado con la urgencia que precisaba la situación. Por mucho que Sánchez anunciara con «pompa y circunstancia» al estilo Elgar, que iba a «movilizar 200.000 millones de euros» al día de hoy, seguro, seguro, no habrán entrado en las empresas más de veinte o treinta mil. Esto es, me refiero a dinero contante y sonante. Porque de lo que más se ha hablado es de los famosos «avales del Estado» para garantizar los préstamos que dan los bancos a las empresas acuciadas de liquidez. No creo que la Banca se halle muy satisfecha, concediendo unos préstamos que un día pagará el Estado; pero que antes será el banco el que tenga que ejecutar a su cliente.

Además estos últimos días nos hemos desayunado con noticias que no van a favorecer la actitud o la predisposición empresarial en esta difícil etapa. Se ha hablado de que se va a proceder a la derogación integral de la reforma laboral con un documento firmado por el propio PSOE, además de Podemos y Bildu. Y pocas horas después la inefable Nadia Calviño, se apresuraba a matizar que «los ciudadanos no nos pagan para crear problemas, sino para resolverlos», frase muy feliz con la que me quedo.

Por tanto, a día de hoy no sabemos como seguirá la película. Por supuesto en blanco y negro, con unos meses bastante oscuros, a caballo del posible despertar del turismo y de la reacción de los sectores industriales más afectados por la crisis. Indudablemente la evolución de los distintos países de la UE, los Estados Unidos y China, tendrá su influencia en la evolución de nuestra coyuntura.

Bueno seguiré escribiendo sobre todo esto. Porque me he dejando bastantes temas en el tintero. Todos, digamos, muy «apasionantes».

martes, 26 de mayo de 2020

OTRO ERROR

En este tema de la pandemia hemos oído a diario opiniones de expertos que nos han ilustrado u orientado sobre posibles orígenes del virus, características, efectos y muchos otros aspectos relacionados con esta terrible enfermedad. Al final he llegado a la misma conclusión a la que han llegado la mayor parte de los especialistas en epìdemias. Y ésta es, que por el momento, existe un gran desconocimiento sobre la naturaleza y comportamiento futuro de este virus. Ni más ni menos.

Así, el Gobierno se ha preocupado desde el primer momento, de rodearse de expertos que le asesoraran sobre la política a seguir y las medidas a adoptar. La responsabilidad ha sido de Sánchez, pero siempre ha manifestado, que sus decisiones han venido precedidas por consultas con el grupo de epidemiólogos acerca de los pasos a dar en función de los datos de contagios y defunciones que se iban produciendo.

Y con la economía, un asunto también capital ¿Que ha sucedido?. ¿Se ha rodeado, -a imagen de lo realizado en el mundo sanitario, – de un grupo de sabios, de empresarios con experiencia en la gestión que le asesoraran acerca de cuáles podían ser las fórmulas menos lesivas, más eficaces para sortear la crisis que estamos viviendo?. Pues, no. No lo ha hecho. Un error mayúsculo. Si lo hubiera hecho habría contribuido a que los ciudadanos valoraran muy positivamente esta decisión. Porque ante la enormidad de lo que se nos viene encima, es evidente que tenía desde un primer momento que buscarse a los mejores en este ámbito. Y adoptar las decisiones políticas al margen de cualquier color o matiz ideológico.

En cambio Sánchez ha optado por contar solamente con unos ministros con poca o ninguna solvencia en el ámbito de la economía y la empresa. Un error gravísimo. Porque ningún componente de su gabinete posee la experiencia y la solvencia para liderar una problemática como a la que nos enfrentamos. Y por supuesto tampoco el propio Sánchez. O Nadia Calviño, que imagino ha cumplido con sus responsabilidades como funcionaria en la UE, pero a la que no se le puede pedir el protagonizar lo que puede ser un enfrentamiento muy serio con los países europeos más reacios a prestar las ayudas que urgentemente precisamos.

Es una pena lo que está sucediendo. Existen en España, unos cuantos empresarios, gestores, también profesionales de la economía muy capaces, que habrían podido prestar con su asistencia en estas horas difíciles, un inestimable servicio al país.

Y también estamos llegando tarde.

miércoles, 6 de mayo de 2020

ALEMANIA. ATAQUE AL BCE

Hoy hemos conocido la sentencia del Tribunal Constitucional alemán que duda seriamente de la legalidad de las medidas que vienen siendo adoptadas por el Banco Central europeo y que según el Tribunal, desbordan los objetivos de la propia institución.

Pero el pecado es de origen. Si queréis un pecado original. Pretender que el Banco Central europeo, en el ámbito de una moneda que es compartida por muchos de los países miembros de la Unión Europea, limite sus funciones al control de la estabilidad monetaria y la inflación es imposible.Y como era imposible, el BCE se ha dedicado durante todos estos años a apagar las llamas de los incendios que se han venido produciendo en el entorno de la coyuntura económica de los países miembros, con situaciones a veces tan problemáticas como fue el caso Grecia.

Si el Banco Central europeo no acudiera a solucionar estos problemas, ¿Para que nos sirve? ¿Solamente para mantener una estabilidad en el orden monetario? ¿Se quería una moneda única, pero con un Banco Central con unas facultades tan limitadas?. ¿puro voluntarismo? 

Repito, esto no es posible. O el Banco Central europeo sigue con la política efectuada durante estos últimos años,- como por ejemplo con la compra masiva de deuda-, o no nos sirve. El tribunal constitucional alemán es consciente de ello y sabe de los riesgos que esta actuación del BCE puedan generar a su país que tiene el 26 % de su capital. Por esto quiere que el BCE limite sus riesgos. Y les diga algunos Estados miembros que cierra la puerta.Pero esto es imposible. Porque si lo hace sería el comienzo de la destrucción de la Unión Europea.  Y el fin del Euro tal como hoy lo conocemos.

martes, 5 de mayo de 2020

DIVIDENDO SOCIAL

Me dicen que escriba sobre el»dividendo social». El otro día se lo comenté a un amigo periodista. Le dije, «lo que interesa ahora es el dividendo social. El Gobierno ha de distribuir este dividendo». Y claro, me preguntó un tanto intrigado, que era aquello de dividendo social.

Pues lo explico. Un dividendo sabemos muchos o casi todos, que es. Si tienes acciones de una sociedad, por ejemplo que esté cotizada en Bolsa, y ésta tiene beneficios y los reparte entre sus socios, el dinero que recibes es el dividendo, proporcional al capital que allí has invertido.

El dividendo «social» tiene algunas semejanzas con el de la sociedad capitalista. En este caso es el Estado, la empresa, y el ciudadano el accionista. Y cuando se produce algún suceso imprevisto, en el que el ciudadano es ajeno a sus orígenes y por tanto no tiene ninguna responsabilidad en las consecuencias que pueden producirse, el Estado ha de acudir a solucionar o remediar los daños que se generen Y ha de hacerlo en forma de un «dividendo social», esto es dando dinero, el dinero que por razón del acontecimiento imprevisto ha perdido o dejado de ganar, el ciudadano.

El ejemplo de la compañía de seguros puede ser también útil para seguir el razonamiento. Si en mi casa o empresa se produce un incendio, inundación, por causa fortuita, la compañía aseguradora es la que me va a pagar una indemnización por el siniestro. Esto es, no me va a prestar dinero, no. Simplemente me entregará una cantidad que sirva para que pueda restablecer la normalidad perdida. Pues con un»dividendo social» debe o debería suceder algo semejante. Porque del mismo modo que a la Compañía de Seguros, previamente le he liquidado las pólizas anuales, al Estado le hemos pagado los impuestos.

Y esto es lo que haría falta hoy. Para «restablecer» como he mencionado antes «la normalidad perdida.» Pero me temo, -más que me temo-, no creo, que el Estado esté dispuesto a asumir o comprender este concepto. Y estoy convencido que tampoco se da cuenta, que si lo hiciera y pusiera en marcha un «dividendo social» aseguraría la recuperación de su economía. Claro que para ello, aparte de una clara voluntad política, también haría falta disponer de un volumen importante de recursos líquidos, que por mucho que presuma, no tiene.

O sea, que nos vamos a quedar como estamos. O un poco peor.

sábado, 2 de mayo de 2020