OTRO ERROR

En este tema de la pandemia hemos oído a diario opiniones de expertos que nos han ilustrado u orientado sobre posibles orígenes del virus, características, efectos y muchos otros aspectos relacionados con esta terrible enfermedad. Al final he llegado a la misma conclusión a la que han llegado la mayor parte de los especialistas en epìdemias. Y ésta es, que por el momento, existe un gran desconocimiento sobre la naturaleza y comportamiento futuro de este virus. Ni más ni menos.

Así, el Gobierno se ha preocupado desde el primer momento, de rodearse de expertos que le asesoraran sobre la política a seguir y las medidas a adoptar. La responsabilidad ha sido de Sánchez, pero siempre ha manifestado, que sus decisiones han venido precedidas por consultas con el grupo de epidemiólogos acerca de los pasos a dar en función de los datos de contagios y defunciones que se iban produciendo.

Y con la economía, un asunto también capital ¿Que ha sucedido?. ¿Se ha rodeado, -a imagen de lo realizado en el mundo sanitario, – de un grupo de sabios, de empresarios con experiencia en la gestión que le asesoraran acerca de cuáles podían ser las fórmulas menos lesivas, más eficaces para sortear la crisis que estamos viviendo?. Pues, no. No lo ha hecho. Un error mayúsculo. Si lo hubiera hecho habría contribuido a que los ciudadanos valoraran muy positivamente esta decisión. Porque ante la enormidad de lo que se nos viene encima, es evidente que tenía desde un primer momento que buscarse a los mejores en este ámbito. Y adoptar las decisiones políticas al margen de cualquier color o matiz ideológico.

En cambio Sánchez ha optado por contar solamente con unos ministros con poca o ninguna solvencia en el ámbito de la economía y la empresa. Un error gravísimo. Porque ningún componente de su gabinete posee la experiencia y la solvencia para liderar una problemática como a la que nos enfrentamos. Y por supuesto tampoco el propio Sánchez. O Nadia Calviño, que imagino ha cumplido con sus responsabilidades como funcionaria en la UE, pero a la que no se le puede pedir el protagonizar lo que puede ser un enfrentamiento muy serio con los países europeos más reacios a prestar las ayudas que urgentemente precisamos.

Es una pena lo que está sucediendo. Existen en España, unos cuantos empresarios, gestores, también profesionales de la economía muy capaces, que habrían podido prestar con su asistencia en estas horas difíciles, un inestimable servicio al país.

Y también estamos llegando tarde.

6 de mayo de 2020



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