HOLANDA

Sánchez se ha ido a Holanda. Solo. Solo ante el peligro, como en la película de Gary Cooper. Pero el celebrado actor norteamericano tuvo, después de muchas cuitas, más éxito que el presidente del Gobierno.

Holanda es también la historia de los Tercios del Flandes y los recuerdos que aún habitan en estas tierras, sobre las «hazañas» de los esforzados guerreros castellanos. La memoria colectiva imagino,no es en absoluto propicia a los fervores hispanos.

Sánchez se fue de este encuentro relámpago, expresando su sentimiento de que la negociación en el reparto de la tarta del covid19, sería muy complicada. En realidad no sé porque viajó a Holanda, que capitanea el grupo europeo de los «frugales». Tenía que haberse buscado un acompañante. Conte de Italia o el presidente portugués. Pero no ir a pecho descubierto. Y tampoco creo que los holandeses le hayan agradecido la cortesía de ir a verles.

En cambio el encuentro con Merkel, parece que ha tenido otro color. En definitiva ha sido Merkel la que con Macron, han lanzado el proyecto de los 750.000 millones de euros. Merkel tiene muy claro que a su país lo que le interesa es salvar este gran bache y que la política europea y la economía, salgan reforzadas.

Pero la empresa esta complicada. El dinero no va a llegar de inmediato. Se está haciendo tarde. O muy tarde. Acuerdos en la cumbre que tenían que haberse producido en marzo, en abril,en mayo. Y estamos ya en julio. Por suerte hemos contado con el oxígeno del Banco Central Europeo.

Sin este oxígeno, ahora mismo estaríamos asfixiados. Muertos.

15 de julio de 2020



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