Archivo de agosto de 2020



TRUMP / BIDEN

Si me preguntais quién va a ganar, Trump o Biden, os diré que no lo sé. Sí, seguramente a principios de año os habría dicho que con toda seguridad iba a serlo Trump. Pero después de la pandemia, cuando aún estamos con la pelea del coronavirus y de las manifestaciones raciales, que se suceden día a día, las incógnitas son hoy día grandes. Aunque lo que se nos ofrece con frecuencia en las imágenes de la televisión, no se corresponda con la realidad de un país tan inmenso, tan diverso como son los USA.

Lo más positivo de John Biden es que tiene a una atractiva vicepresidenta que es Kamala Harris. Y lo de «atractiva» no lo digo precisamente por incidir en la belleza física que seguramente la tiene o la debe tener. Sino por el hecho de que sus orígenes, su trayectoria política y su posición en el entorno político, pueden propiciar el que quizá algún día, si Biden llega a cansarse de ejercer un cargo que exige tanta intensidad vital, acceda a la presidencia. No estaría mal una presidenta, -mujer-, con un fuerte arraigo en amplios sectores de la sociedad norteamericana y que podría contribuir a fortalecer o cohesionar los eslabones más débiles de esta estructura.

En cuanto a Trump ya sabemos que sus votantes están por la ley y el orden, en un sentido más estricto que el asumido por otros presidentes. Como ejemplo, Obama. Y también por un futuro en el que la economía siga teniendo un papel predominante. Trump es de los que piensan, -o mejor creen-, que si una mayoría de la población tiene trabajo y por tanto ingresos-,-mayores o menores-, la política pasa a un segundo o tercer grado del interés colectivo. Y que también esta mayoría quiere vivir sin sobresaltos y en paz. Y que si estas bases, -fundamentales- quiebran, todo puede suceder, todo puede ser posible.

Estamos pues ante unas elecciones absolutamente abiertas. Setiembre y octubre serán decisivos. El comportamiento de la pandemia y la resistencia de la economía van a ser los factores determinantes. También en el orden racial. Si los dos primeros se comportan mal, Biden tendrá opciones. En caso contrario Trump puede alumbrar una segunda legislatura.

Esperar y ver.

domingo, 30 de agosto de 2020

¿Y DONDE ESTÁ?

No, no me gusta nada lo que está sucediendo en el país. Y no soy monárquico. Pero no me gusta que no se conozca el paradero del rey Juan Carlos ni tampoco me parece bien que se haya ido, que alguien o algunos lo hayan impulsado o lo hayan empujado, que viene a ser  lo mismo. 

Claro que con toda seguridad Pedro Sánchez ha sido el principal artífice de la maniobra.   Una maniobra que debilita a la monarquía que alumbró al sistema democrático que nos hemos dado desde el año 78 y que ha fortalecido al Estado español en el ámbito interno e internacional. Que es en definitiva lo que interesa. Un acto de irresponsabilidad más al que ya nos tiene acostumbrados el gobierno social comunista. Se ha dicho y escrito una y otra vez que la salida del rey emérito se ha producido para alejarlo de su hijo, de Felipe VI a fin de que la institución monárquica no se contaminara con las actuaciones de Juan Carlos. Pero en absoluto ésta va a ser la consecuencia. Los que no quieren la monarquía, los que no quieren en definitiva la estabilidad de nuestro sistema, los que quieren de forma irreflexiva, irresponsable un cambio e ir a una República seguirán intrigando, con un único objetivo: el poder. Y si lo alcanzaran, en pro de la democracia, cerrarían la boca a todo el mundo. La historia volvería a repetirse.

Es una desgracia lo que está ocurriendo en España. Estamos asistiendo a un cambio generacional, a  ciudadanos que han crecido en una sociedad que ha generado un cierto bienestar con el enorme esfuerzo y sacrificio de padres y abuelos. El pasado no existe, solamente el presente y se cree en un futuro perfecto y celestial.  Así, sin más. Vivimos también un momento de extrema flaqueza de quienes defienden ideas vinculadas a los principios de libertad, de tolerancia, de respeto a los demás. No es nuevo, el fenómeno se ha repetido a largo de la historia. El pueblo siempre igual y siempre distinto, nunca aprende, y finalmente siempre es este pueblo quien asume las consecuencias de los actos de los políticos, que dicen, que proclaman, que todo lo hacen por el pueblo.

Estamos en la pendiente. Y cerca está el abismo. Veremos si estamos a tiempo de detener esta inercia. Muy claro no lo tengo.

domingo, 9 de agosto de 2020