¿ESCÁNDALOS?

Lo pongo, así con interrogante, porque ya no sé dónde empieza y dónde termina el escándalo. Además el término, definición o como querais llamarle, tiene como casi todo una carácter muy subjetivo. Para unos el escándalo empieza con lo que para otros es poca cosa. Ahora mismo con todos los sucesos políticos que se están produciendo, ya no sé si podemos hablar de escándalos. Lo de la Gürtel era un escándalo. Y lo fue lo de los ERES de Andalucía. Pero poco a poco el «escándalo» se ha venido devaluando. ¿Lo de Pablo Iglesias y Podemos es un escándalo?. Bueno yo creo que en el ámbito político no es ninguna novedad. Y tampoco lo son las maniobras de los prebostes del PP , manejando fondos reservados, para salvar la piel, tratando de silenciar a quien manejaba las finanzas del partido.

Cuando se habla de escándalo en política, siempre se asocia con la corrupción. Con el dinero que a través de distintos vericuetos se embolsan algunos representantes de la ciudadanía. La corrupción ha existido siempre. Lo que sucede es que antaño se tenía por algo normal, habitual entre la gente que se dedicaba a la política. Y el ciudadano de a pie, entendía esta realidad como algo irremediable. Además cabía la justificación de que dedicándose a la política alguna compensación o regalía económica debía producirse como contrapartida. Muchos de los políticos, ya viejos, inmersos en asuntos judiciales de corrupción, habrían con toda seguridad evitado ciertas actuaciones, si hubieran llegado a intuir que el futuro les iba a generar tantos disgustos.

En todo este mundo en el que se mezclan traiciones, venganzas, odios, animadversiones, el factor personal como decía, ha sido definitivo. El que se siente vejado, denuncia, acusa y quiere que aquellos a los que siempre rindió pleitesía, finalmente sean desenmascarados. Lo que ocurre estos últimos días con la pieza Kitchen, del expediente Villarejo, forma parte de este decorado, de esta comedia, que puede convertirse en drama para algunos de los participantes en la historia.

Claro que tampoco es saludable, que ya nada o pocas cosas de esta índole sean las que nos produzcan alguna reacción. Debe ser todo ello un signo de decadencia de la sociedad. ¿De nosotros mismos? Quizá. O porque en el fondo el ser humano no ha cambiado ni va a cambiar nunca. Y el escándalo y la corrupción sean consustanciales a la sociedad y al ser humano.

Algo de esto tendremos que asumir.

14 de septiembre de 2020



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