HAUGEN

Así se llama la joven ejecutiva empleada de Facebook, que ha declarado en el Congreso contra las malas artes de Mark Zuckerberg, el propietario de esta inmensa red social.

Ha dicho entre otras lindezas que Facebook quiere crecer y obtener beneficios «a toda costa». Y que sus estrategias de comunicación siembran el odio y la desinformación.

Bueno. ¿Novedad?. Ninguna. En realidad todas las plataformas del mundo de Internet adolecen de los mismos defectos, de las mismas insuficiencias. Empresas en la Bolsa con unos objetivos crematísticos claros. Beneficios, crecimiento, satisfacción del inversor, del accionista.

Además desde sus inicios la cuestión que muchos nos hemos planteado a lo largo de estos años, es el de la responsabilidad. Sin ir mas lejos, la responsabilidad que asume el director de un periódico es clara en lo que afecta a las noticias, artículos o comentarios que allí se publican. Esto se asume con la mayor naturalidad. El propietario del medio de difusión es quien se compromete a dar cuenta de lo que se vierte en el periódico u otro canal de comunicación pública.

En cambio las llamadas redes sociales no asumen responsabilidad alguna de lo que allí se publica. Con nombres, apellidos o de manera anónima. Se pueden publicar las mayores mentiras, los inventos más inverosímiles sin que quien gana con ellos cantidades ingentes de dólares, asuma la más mínima responsabilidad por las consecuencias que las falsedades publicadas puedan producir en quienes se han convertido en adictos lectores.

Ha habido muchas protestas acerca de todo ello. Pero se ha clamado en el desierto. Aunque últimamente estas redes sociales han establecido una especie de censura. Unos «censores» son los que fijan los parámetros de lo que puede publicarse o no. Y también se ha tratado de establecer algún mecanismo para que desaparezcan las frases o los contenidos insultantes y las falsedades notorias. Pero estamos lejos de hallar la respuesta a tantos interrogantes.

¿Solución?. Pues que todos los Zuckerberg asumieran la responsabilidad de todo lo que se publica en sus plataformas. Al igual que el director de un periódico. Y me diréis. Esto es complicado, prácticamente imposible. ¿Porqué?. Veremos. Lo de la señora Haugen puede ser un paso hacia esta dirección. Tímido sí, pero si tiene continuidad, puede ser el comienzo de un cambio.

A ver.

5 de octubre de 2021



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