ANÓNIMOS

Un informe en la televisión alemana habla de los anónimos ofensivos publicados en las plataformas y dirigidos a los deportistas de distintas especialidades. En particular del fútbol. Y naturalmente abunda en diversas consideraciones acerca de este mal endémico que nos han generado las redes sociales.
Claro que ya es un asunto viejo. Por supuesto sin resolver. ¿Qué se ha de hacer? ¿Ignorarlos? ¿Combatirlos? Hace años que estamos con esta cuestión. ¿Porqué no hacer responsable a las plataformas Google, Facebook y demás de lo que se publica si los destinatarios de las ofensas quieren una reparación? ¿Porqué se ha de hacer una distinción entre los propietarios de periódicos y revistas que responden de lo que se publica en sus páginas y en cambio dejar a los muy opulentos propietarios de las redes, al margen de cualquier imputación sobre lo que aparece de manera anónima en su plataforma?

No se entiende. Y no acabo de comprender la pasividad, el silencio de los gobiernos en este asunto. La libertad,- tan mal entendida-, de decir lo que a uno le venga en gana, descargando bilis y acusando al prójimo al amparo del anonimato, ha contribuido en definitiva a engrosar el tráfico en las redes, la cuenta de resultados de estas sociedades, convirtiendo al ultraje y la mentira, como señas de una maltrecha normalidad.
Algún día tendremos que despertar de este mal sueño. Algunos brotes verdes en favor de una mayor transparencia, de una mayor limpieza han empezado a verse. Pero estamos aún bastante lejos de lo deseable. El poder que siguen manteniendo en el ámbito de la información de todos nosotros es enorme. Y puede llegar a ser intolerable, si es que no empieza ya a serlo.

Espero que algún día no tengamos que arrepentirnos de habernos sumergido sin mayores precauciones en la utilización de estas nuevas tecnologías.

Lo espero.


5 de enero de 2022



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