EL RÉGIMEN DEL 78

Gusta a determinados personajes de las nuevas generaciones referirse a la Constitución y a la democracia alumbrada tras la transición, como al «Régimen del 78». Esto es, no a un «sistema democrático» como ellos piensan que debe ser, sino simplemente «un régimen». O sea, si con Franco el Estado se hallaba instalado en un régimen, por supuesto autoritario, en la actualidad nos encontramos también en un régimen, aunque los voceros de esta denominación, se han ahorrado de añadirle un sustantivo más. Creen que de momento ya es suficiente omitir el carácter de «democrático». Simplemente porque entienden que la Constitución del 78 tiene poco de democrática.

Claro que estos señores no nos dicen qué es lo que ellos desearían. Insisten en explicar que lo del 78 fue una pura convención, determinada por la historia más inmediata inmersa en el franquismo y que la calidad democrática de nuestro país queda muy condicionada por estos orígenes.

Prácticamente ninguno de estos señores había nacido en aquella época. Pero piensan que su autoridad es absoluta para contradecir o rechazar los argumentos de quienes sí vivieron con intensidad, esperanza y un cierto optimismo aquellos años. Me pregunto qué credibilidad pueden tener los exponentes de estas generaciones jóvenes en su tarea de convencer a los ciudadanos acerca de su interpretación de hechos que solamente han conocido a través de lecturas y testimonios interesados.

Aunque la respuesta en estos tiempos es bastante evidente. La credibilidad la generan por la inexperiencia e ingenuidad de su público, de sus lectores. Porque quienes les escuchan, en su inmensa mayoría tampoco vivieron aquellos acontecimientos. Y parece que los que sí tuvieron algo que ver en ello tengan ahora poco o ningún predicamento.

Y así puede suceder,- esperemos y deseemos que no-, que la historia se repita. Que el enfrentamiento irredento entre izquierda y derecha vuelvan a brotar, cuando hacia tiempo, mucho tiempo lo habíamos sepultado.

Claro que en este tema no somos los únicos. Europa ha vivido también experiencias semejantes.

Pero ahora que empieza el año, vamos a pensar en positivo. Quizá no todo sea tan desalentador como pueda parecer.

4 de enero de 2022



Los comentarios están cerrados.