SEÑORAS AL MANDO

Ahora la señora Von der Leyen, ha insistido y dice que ya es hora que se produzca la igualdad en los Consejos de Administración. Esto es igual número de mujeres que de hombres. Parece que en este campo existe esta asignatura pendiente y la presidenta de la Comisión europea entiende que ha de normalizarse una situación, a todas luces injusta.

Claro que uno no tiene nada que objetar a este deseo. Lo que sucede es que a continuación uno también se pregunta a raíz de esta cuestión, para que sirven los Consejos en una compañía. Si son propiamente una especie de «florero», propiamente de representación y de imagen «hacia fuera», o son alguna cosa más.

Históricamente los consejos de administración han sido el órgano de gobierno de las empresas. Y sus componentes los representantes de los accionistas. Se suponía- se asumía mejor dicho-, que esto señores habían sido nombrados por los «propietarios» de la sociedad, esto es, -insisto- por los accionistas.- Y eran dichos representantes quienes podían defender de manera más directa los intereses económicos de quienes se jugaban el dinero en la aventura.

Pero este principio ya hace algún tiempo, ha empezado a quebrar. Se ha comenzado a distinguir en las sociedades cotizadas entre distintos tipos de «representantes» en los miembros de un Consejo. Los «dominicales», los «independientes» y los ejecutivos». No se sabe cómo se ha llegado a la conclusión que los «dominicales»·, esto es lo que representaban directamente al accionista no tenían porque ser mayoría y que en cambio debían dejar paso a los «independientes». Los independientes eran y son unos profesionales que genéricamente se supone representan al accionariado, pero en realidad no se sabe demasiado que intereses defienden.

Por tanto, se ha desnaturalizado la propia esencia de la sociedad capitalista. O la llamemos como queramos. El accionista ya no es el único propietario de la sociedad. Estamos entrando en una propiedad «difusa».

Y para añadir un poco más de salsa al condimento, Von Leyen ahora propugna que las señoras, ocupen forzosamente cargos en el Consejo. ¿Cómo independientes? ¿Cómo dominicales?. ¿ Se obligará al propietario de un paquete importante de acciones que nombre como consejero o consejera a una señora, al margen de su formación, experiencia, cualidades?. ¿ Y si no la encuentra?

Pues tal como van las cosas todo puede ser posible. Mas que una propiedad «difusa», nos estamos sumergiendo en una sociedad «difusa».

16 de enero de 2022



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