MELONI. LOS «EXTREMOS»

Ya se ve. Es más fácil, más digerible, hablar de «extrema derecha» que de extrema izquierda. Meloni, por ejemplo, es de «extrema derecha», pero Iglesias y su partido Podemos, no son, naturalmente, de extrema izquierda. No les apellidan así. Hay una cierta aprensión e incomodidad de los medios a llamarles lo que en realidad son.

La gente huye de los radicalismos. De los extremos. Y si un partido se ha bautizado de «extrema derecha», pues sencillamente, ignorarlo. Pero en el partido de Meloni, Hermanos de Italia,- que creo se llama así la formación,- parece que el apelativo de muy a la derecha no va a hacer mella entre los electores. Por lo menos es lo que dicen las encuestas. Esto es, que va a ser la próxima primera ministra de Italia, representando a la coalición en la que también aparece el abuelo, el incombustible Berlusconi.

Porque claro, uno se pregunta, así directamente, porqué parece que estos partidos tan escorados a la derecha están teniendo en algunos países europeos,- léase Suecia o Hungría-, esta preponderancia. ¿Casualidad? ¿Cansancio del electorado?. ¿O es que las experiencias de gobierno de las izquierdas no han cosechado los resultados que el electorado esperaba?.

Pues algo o quizá mucho de esta última lectura puede ser la que esta produciendo este cambio. En definitiva el principio acción/reacción, sigue estando muy presente en la mente de los votantes. Si el partido de la izquierda, socialista o semejante no cumple con los objetivos que se fijaron y esto se produce una y otra vez, el ciudadano busca otras opciones.

Y esto es lo que está sucediendo en Italia. Fue una lástima que la experiencia del ejecutivo de Draghi tuviera una vida tan corta. Que terminara de manera tan abrupta. Pienso que los italianos, habían depositado muchas esperanzas en el que fue presidente del BCE. También lo creía yo mismo. Pero por lo que se observa, Italia no puede abandonar la provisionalidad y el sobresalto.

Meloni, -extrema derecha o no,- europeista o no,- va posiblemente a llevar las riendas de la política de su país, ya dentro de unos días. A mí no me parece tan mal. Además estoy convencido que de las palabras a los hechos, cuando las responsabilidades de gobierno aprietan, existe siempre una gran distancia.

Le deseo suerte. Que es también un tanto, la suerte de Europa.

24 de septiembre de 2022



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