DEUDAS…Y MÁS DEUDAS

Es la preocupación de los alemanes en estos días. La manera de reducir los efectos de los precios de la energía, es endeudarse más. Y todo empezó ya con la guerra de Ucrania. Scholz habló de un fondo de doscientos mil millones de euros. Esto es, después de tantos años, iniciar el rearme en el ejército alemán. Pero es que a continuación, cuando no se sabe con certeza si en este invierno se podrá contar con un volumen suficiente de gas y con bastante energía eléctrica, el mismo canciller ya ha apuntado que el Estado va a endeudarse con otros doscientos mil millones de euros. El objetivo es claro. Tratar de minimizar los efectos de la crisis energética a ciudadanos y empresas. ¿Cómo?. Pues aún no se ha decidido. Transferencias, créditos, aportaciones para fines determinados con el fin de que la factura del gas no se dispare y muchas empresas no se vean obligadas a cerrar.

Alemania siempre ha tenido aversión al endeudamiento. La memoria de las trágicas consecuencias de la segunda mitad de los años veinte, sigue estando presente. Pero ya surgen voces que afirman que Alemania puede sin ruborizarse endeudarse en importantes proporciones. En parte porque el peso de la deuda pública es menor. Del orden del 70% del PIB si se compara con otros países del entorno, como Italia. O más lejanos como Japón. Si en la actualidad el endeudamiento se hace absolutamente indispensable, hay que solucionar el hoy. La solvencia de Alemania está asegurada.

También se habla de impuestos. Pero menos que en España. Lo del impuesto a los ricos no ha generado por el momento ninguna adhesión. El debate está desprovisto del manto ideológico que alienta en el consejo de ministros español.

Pero sin duda, la situación una vez hemos dejado atrás la pandemia, sigue dominada por la incapacidad de los recursos del Estado para hacer frente a una situación que vuelve a ser «·pandémica». La guerra, esto es, una enfermedad a la que hasta el presente no se le ha encontrado vacuna alguna. Y esta incapacidad tendrá que irse resolviendo aquí y allá, día a día, con el «paracetamol» del mayor endeudamiento.

Aunque naturalmente sin garantía alguna que logremos el objetivo esperado. Muy al contrario, cargando al organismo estatal de toxinas,-de deuda- que no va a ser tan fácil, desprendernos de ellas.

2 de octubre de 2022



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