¿Y QUIÉN MANDA AQUÍ?

Que países importantes de la Unión europea, como Alemania y en menor grado Francia, tienen mucho más poder que la propia Comisión, que la Sra. Von der Leyen o el Sr.Borrell, es indudable. Un ejemplo lo acabamos de evidenciar con la visita del canciller Scholz a Xi Jinping, el mandatario chino, para amarrar las relaciones económicas de los dos países en estos tiempos tan agitados y de paso, intentar una mediación en el conflicto Rusia/Ucrania. Todo ello a espaldas del ejecutivo comunitario.

«Wandel durch Handel» , es la frase que se ha repetido estos días en cenáculos de la capital alemana. Esto es, «tratemos de negociar, de comerciar, a ver si de este modo cambiamos las cosas.», aunque, como vemos, expresado de manera tan suscinta, en lenguaje germano. Curiosamente en este caso,- no es la regla- la frase se ha reducido a la mínima expresión, cuando en la mayoría de las ocasiones los párrafos y palabras, para contar una insignificancia, se alargan hasta completar una o más líneas.

Claro, Scholz no ha pedido permiso alguno a Bruselas para irse a China. La UE no tiene política exterior. O por lo menos este es un ejemplo de que poco caso se hace a la que se pueda desplegar desde la capital comunitaria. Tampoco pidió consejo u opinión alguna cuando el gabinete acordó el constituir un fondo de 200.000 millones de euros para atender a las necesidades derivadas del alza de los precios de la energía. O también cuando se habló de iniciar un programa destinado a armar al ejército con un presupuesto de igual importe al antes expresado.

En Alemania algunos comentaristas señalan que no tiene sentido alguno tratar de consensuar estas medidas, cuando el país es el principal contribuyente neto de los presupuestos de la UE, con un porcentaje superior al 20%. Y además que otros Estados miembros han hecho algo semejante para preservar sus economías ante el desastre que se está produciendo.

Con todo, la reflexión nos lleva a una conclusión, si quereis provisional, pero que tiene algunas bases de sustento. Como que Alemania y Francia, léase Scholz y Macron, más bien se quieren poco o no se entienden demasiado, ello incide en un debilitamiento de las instancias comunitarias. Tanto Hungría como Polonia, pueden muy bien señalar que si los grandes, los que mandan en la UE, adoptan decisiones al margen de lo que pueda consensuarse en Bruselas, nadie puede culparles o responsabilizarles de actuar conforme a lo que sus propios intereses dicten.

He leído en alguna parte, que ya se recuerda ahora a Angela Merkel. Y al ambiente de cercanía que se respiraba en la Europa comunitaria. Decididamente la sombra de la Merkel no es alargada y Scholz se parece muy poco,- diría que nada-, a la canciller y a su forma de hacer política.

¿Está fracasando la UE en esta hora tan incierta, tan sombría que nos toca vivir?. Pues mucho éxito hasta el presente no se ha podido cosechar.

Lo de la Unión Europea, – Unión- digo, es en sus grandes objetivos, como una historia interminable.

Que sigue, que sigue.

6 de noviembre de 2022



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