ZUCKERBERG

Lo que sucede, es que estamos viviendo una auténtica inflación de nuevas tecnologías. Y ahora viene Mark Zuckerberg y nos pide que nos pongamos las gafas para entrar en el «metaverso». Me acuerdo, hace muchos años, que para ver el cine en tres dimensiones tenías que ponerte unas gafas. Y el invento no funcionó. Ya nos cuesta estar a menudo cambiando contraseñas, aprendiendo aplicaciones, que además tengamos que ponernos unas gafas para descubrir un mundo nuevo.

Pues no sé si va a tener mucho éxito el «metaverso» a la vista de la cotización de las acciones de su empresa, aunque seguramente los avances en el ámbito tecnológico sean innegables. Pero aceptemos por lo menos que esto de ponerse las gafas ya resulta un tanto incómodo. Estoy convencido que en unos años estas gafas se habrán aligerado tanto que con unos simples dispositivos personales será posible pasarnos a otra dimensión de la vida que nos promete el propietario de Facebook.

Porque claro, todo esto se hace para que vivamos mejor y para que seamos más felices.Esto es por el más noble de los objetivos al margen naturalmente de ganar dinero, que también es noble, aunque para muchos lo sea menos.

Pero también uno puede preguntarse si ya no tenemos bastante con tantas nuevas tecnologías, de digestión nada fácil, porque sin duda alguna nos están convirtiendo en una especie de siervos y hasta de esclavos a su inmediato servicio, transmitiendo la idea de que ya no se puede vivir sin ellos.

Ahora mismo recuerdo la experiencia de algunos mortales, sufridos ciudadanos, que un día adoptaron la heroica decisión de prescindir del móvil, del ordenador y sobrevivieron aunque luego volvieron al vicio, recordando con nostalgia aquellos días de enorme calma, beatitud y felicidad.

Con toda seguridad siguen preguntándose porque finalmente volvieron a esta rutina.

Sin encontrar una fácil respuesta.

9 de noviembre de 2022



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