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REPRESIÓN, REPRESIÓN

 

Es la palabra al uso. Se empezó con el derecho a decidir. Luego con el referéndum. A continuación “democracia”, siguiendo con “queremos votar”. Y ahora los oráculos de la independencia han llegado a la conclusión que lo que vende es la “represión.” Esto es lo que llega de manera más inmediata al común de los mortales, escandalizados por las prácticas del Estado,-como no-, “represor”. Hasta se ha empezado a resucitar a Franco que seguro nunca llegó a pensar en vida que su sombra fuera tan alargada. Y naturalmente quienes no habían nacido en la transición, ni vivieron la intensidad de aquellos tiempos, se han apresurado a pontificar, declarando que ya es hora de enterrar definitivamente el experimento, porque lo que se hizo fue un “amago” , un “arreglo” de conveniencia forzado por las circunstancias. Por tanto “nos olvidamos de lo que ya es historia y empezamos de nuevo”.

 Se ha de reconocer que con el manejo hábil de las redes sociales, a la independencia esto no le ha ido mal. ¿Por cuanto tiempo?. Pues el objetivo seguro que es seguir insistiendo en la “represión”. Todos los procedimientos judiciales abiertos y que se abran, son “represión”. El mismo lunes, -mañana,- las comparecencias de los presidentes de la Asamblea y de Omnium, son, -serán- un ejemplo de actuación del “Estado represor” u opresor que es lo mismo o casi. Porque no olvidemos, el derecho, la ley, la justicia, la ha creado “ex novo” la independencia. Lo demás es secundario, no vale. Naturalmente con estos mimbres,lo que se les pueda ocurrir.

Y el último recurso, la calle. Ya lo manifestaron los líderes del movimiento. Claro, porque esto,- se me olvidaba- es también un “movimiento”. Una especie de “movimiento nacional” en pleno siglo XXI. Con sus peculiaridades. Se confía en que la calle, “la calle es nuestra”, apadrine, consolide, el dominio independentista.

Si el Estado aplica el artículo 155, con toda seguridad tendremos manifestaci0nes y algaradas. Subrayo. “Naturalmente pacíficas”. ¿Hasta cuando?. Pues no sabría dar un pronóstico. El Estado ha hablado de “proporcionalidad” en la aplicación de las medidas. Pero muy bien, muy bien no ha salido. Como he dicho aquí en otras ocasiones, se tenía que haber reaccionado mucho antes. Y ahorrarnos denuncias, procedimientos y trabajo de los fiscales. Con querellados que acuden al Juzgado y manifestaciones de apoyo para engordar el conflicto. Felipe González ya lo comentó en su momento. La Constitución está para usarla.

Me es difícil  en estos momentos ver el horizonte. No lo veo. Una densa niebla lo invade casi todo.

Esperemos que despeje. ¿Pronto?. La esperanza no se pierde.

 

Domingo, 15 de octubre de 2017

Vísperas catalanas “ANTES O DESPUÉS”

 

Antes, siempre o casi siempre, antes. Anticiparse a los acontecimientos. Nunca ir a remolque. Llevar la iniciativa. Acción, reacción. No aguardar a la reacción. Que puede ser tardía y dar ventaja al adversario.

Sí, yo habría aplicado el 155 de la Constitución hace semanas. Suspender la Autonomía. Para bien de Catalunya. Para bien de España. Para minimizar el impacto en las personas. Para ahorrarme el impacto mediático de líderes que sueñan con una especie de heroísmo artificial y trasnochado.
Y el partido Popular lo tenía fácil. Para esto está la Constitución. Para aplicarla. Y en el Senado con una amplia mayoría.

Pero Rajoy por lo que parece, ha dicho que aún no es el momento. Que no se dan todavía los requisitos que permitan el echar mano de aquel articulo. Pero si esto es así, a qué se espera? ¿No ha sido suficiente un referéndum ilegal, la continuada y persistente violación de la normativa  constitucional? No hace falta ser sesudo jurista para llegar a la conclusión que el independentismo quiere hacer tabla rasa del orden establecido.

Si Rajoy espera a la declaración de independencia para reaccionar, mal, muy mal. Aunque el Estado siga disponiendo de todos o casi todos los resortes. Pero ir a remolque demuestra también en momentos tan críticos, una falta de decisión, de voluntad, una cierta indolencia . Y esto lo aprovechan otros para para ganar posiciones aunque la apuesta sea en gran parte, mediática  Ya lo han ensayado una vez. Y les ha salido bien.

En política está claro que los riesgos en asuntos tan trascendentes han de calcularse bien, antes de adoptar las medidas que convengan. Pero el “timing” los tiempos para llevarlas a la práctica son fundamentales si no se quiere dejar que el adversario adquiera ventaja.

Ha pasado una semana desde la confrontación electoral. Rajoy no se ha movido. Todo sigue igual.  ¿O Peor?

Si el 155 se hubiera aplicado, dando una sensación de fortaleza en las instituciones,¿ nos habríamos ahorrado los catalanes el espectáculo de los cambios de sede en CaixaBank, Sabadell o Gas Natural?

Posiblemente. Qué lastima.

Sábado, 7 de octubre de 2017

DEMOCRACIA, DEMOCRACIA

 

Todos los políticos hablan estos días de democracia. Es la palabra mágica. Los independentistas hablan de democracia. Votar es democracia. El ejercicio democrático por excelencia. Un derecho fundamental. Un derecho que está por encima o más allá de las leyes. Las que sean.

Y la forma de plasmar el voto, es el referendum. ¿Para qué? pues para independizarse de España. ¿Y quien lo convoca?. Pues el gobierno de la Generalitat. ¿De que color? Pues independentista. ¿Y con que leyes o reglamentos? Pues los del Parlamento catalán. ¿Suspendidas por el Tribunal Constitucional español?. Pues sí. Pero, dicen que es igual. ¿Pero y las mayorías en el Parlamento catalán? ¿ No dice el Estatut que su modificación exige mayorías muy cualificadas? Sí. ¿Entonces como ha sido posible que con una mayoría simple se pase de largo del Estatut y se acuerde un referendum por la independencia?. Pues porque las leyes, según afirman los independentistas, están para servir al pueblo y el pueblo lo que quiere es votar. Por tanto las leyes deben acomodarse a la voluntad del pueblo.

Bueno, esto es lo que sucede. Y mal vamos. Con estos políticos que mandan, puede suceder cualquier cosa. Porque cuando se ignora la ley una vez, uno puede llegar a acostumbrarse. Esto es, estar por encima del bien y del mal. Porque, claro, todo se hace para servir al pueblo. El pueblo, el gran instrumento que ha sido históricamente objeto de manipulación por los políticos. Y que finalmente ha tenido que sufrir las consecuencias, en ocasiones tan funestas, de la locura de los políticos que siempre han querido salvarlo.

Por lo que se ve, ahora también los independentistas nos quieren salvar de los males que nos acechan. Y tienen prisa por hacerlo. Ya han dicho que van a proclamar la independencia si gana el sí, en cuarenta y ocho horas. De que van a ganar, con los votos que sean, no me cabe ninguna duda. Es un referendum hecho a su imagen y semejanza.

De vez en cuando en la vida de las naciones, se producen sobresaltos. Políticos que aparecen para salvar a la patria. La historia ha conocido a algunos. Demasiados, con toda seguridad. Aquí en Catalunya estamos viviendo un tiempo de redentores. De ángeles flamígeros que nos inundan con evangelios imposibles. Canónigos de catedral que enardecen a los fieles con la tierra prometida.

Por desgracia no se aprende y la memoria de los pueblos es corta.

Esperemos que la pesadilla termine pronto.  Y que los profetas que han estado seduciendo a las multitudes, a tantos catalanes de buena fe, se den cuenta de que su reino de los cielos no existe. Y pidan perdón.

Aunque dificilmente lo van a merecer. 

 

 

  

 

Sábado, 30 de septiembre de 2017

TRUMP. EL VEINTE POR CIENTO

 

Trump sigue actuando como un empresario preocupado por la cuenta de resultados, por la facturación y por la ampliación de los negocios. Está convencido de ello. Por propia experiencia. Y cree que si el impuesto de sociedades, baja al 20% esto estimulará el crecimiento. Y que además si da facilidades para que las empresas norteamericanas repatríen los fondos depositados ahora en el extranjero, ello va a beneficiar la inversión en activos del país. Después de una serie de objetivos fallidos por las resistencias del Congreso, parece que el tema impositivo pueda tener luz verde.

Claro que los economistas que apuestan por una mayor presencia del Estado en distintos ámbitos de la vida ciudadana, ya se han apresurado a oponerse, considerando que con menos impuestos, también los ingresos serán menores, con lo cual tendrán que arbitrarse otras políticas que compensen estos descensos. Quienes se expresan en estos términos marginan un factor o circunstancia elemental. Esto es, a menores impuestos lógicamente la actividad económica debería ser superior. Más dinero en la cartera de las empresas, más inversión, más ocupación y más dinero en el bolsillo de los consumidores.

Bueno ya sé que no siempre esta ecuación se ha producido. Es decir a menor presión impositiva, más crecimiento. Pero no se puede negar lo elemental del aserto. Lo que sucede es que quienes lo atacan, no creen, son escépticos en la capacidad del sector privado para tirar del motor de la economía. Y confían en el sector público para liderar los avances o los cambios. Y es cierto que en alguna ocasión de crisis profunda esto ha sucedido. Pero no vamos a convertir lo excepcional en normal.

Si Trump consigue convencer a republicanos y demócratas en este empeño, se abrirá una nueva era en el ámbito de la imposición a las empresas. Y ya vereis como más tarde muchos países europeos, empezarán a imitar esta tendencia. Algunos ya lo han llevado a la práctica. Entre otras razones porque el nivel de asfixia fiscal está condicionando iniciativas e inversiones en el centro y sur del viejo continente.

 

Viernes, 29 de septiembre de 2017

JAMAICA

 

Me entero que el nombre de la posible coalición en Alemania se refiere a los colores de la bandera de aquel país. Y resulta que estos colores son idénticos a las formaciones políticas que puedan integrar dicha coalición, esto es la CDU, el FDP y los Verdes.

Aunque la denominación en realidad quiere tener otra significación. Esto es, la originalidad, la diversidad de los partidos que Angela Merkel tratará de cautivar para que formen parte de su gobierno. Así, a simple vista podría parecer que los liberales del FDP están más cerca de los postulados de los cristiano demócratas. Pero es una apariencia que seguramente conduce a error. Porque los Verdes han evolucionado en estos años a posiciones más cautas y conservadores. El ejemplo está en el Estado de Baden Würtemberg, que está presidido por uno de los principales políticos de este partido. Y lo sobresaliente del caso es que en un Land muy tradicional, con una historia industrial de empresa familiar, la mayor parte de interlocutores con los que he mantenido una conversación sobre el particular, me dicen que lo está haciendo muy bien. Esto es como si fuera alguien de la CDU o del mismo SPD socialista.

Por tanto, aunque se haya hablado de la enorme dificultad que pueda tener Merkel para unir intereses tan contrapuestos, y del riesgo de nuevas elecciones, no creo que las mismas llegaran a  producirse. Con toda seguridad esto no sería posible en España. Las sensibilidades y los recelos serían tan grandes que las cuestiones personales irían por delante del interés de Estado. Pero en Alemania estas consideraciones tienen menos virtualidad. Estoy muy convencido que también para los principales partidos la estabilidad como objetivo, es una premisa fundamental. Tendría que equivocarme mucho para que la coalición no llegara a materializarse. Y lo digo, por el conocimiento que tengo después de tantos años, del pueblo alemán y de algunos de sus dirigentes. Por poco que pueda Angela Merkel tenderá puentes de diálogo y de conciliación. Y los liberales del FDP y los Verdes no le van a cerrar la puerta. Con toda seguridad una mayoría del pueblo alemán no se lo perdonaría.

Claro que uno se pregunta que porqué aquí todo es bastante distinto. Y el objetivo de los partidos en la oposición es siempre tan cainita. Esto es buscar la derrota y el hundimiento del prójimo político, cueste lo que cueste y perjudique a quien perjudique.

La respuesta no es tan complicada. No somos Alemania, ni somos alemanes.

Somos, como somos. Así nos va y así tendremos que ir sorteando con mejor o peor fortuna, los líos y los problemas que nuestros políticos pongan en nuestro camino. 

 

Jueves, 28 de septiembre de 2017