General



ESPEJISMO

 

Sí, me mostré ciertamente esperanzado escuchando el discurso del nuevo presidente del Parlament. Es la esperanza que necesitamos tan urgentemente los catalanes. Esperanza de que vuelva la normalidad, el sentido común.

Pero no ha sido así. Hoy el señor Torrent, el nuevo president ha dicho que solamente se ha producido una propuesta para elegir al presidente dela Generalitat. Y que Puigdemont es el candidato “legitimado” para ello. La lectura de esta información ha sido rápida y no ha habido turno de preguntas. Se ha limitado a seguir el guión.

Y el guión establece que Puigdemont sea ungido como president. Y una vez nombrado, ya se verá. Es la política de los pasos cortos. Del día a día. Hoy estoy en Dinamarca, mañana vuelvo a Bruselas. Y pasado mañana, veremos. La orquesta son los diputados elegidos de Esquerra y de “Junts per Catalunya” y el director Puigdemont. Y el público, el que aplaude, es el pueblo catalán. Bueno, ciertamente menos de la mitad. Puigdemont hace un gesto y los diputados se mueven a la orden. Si se calla, pues también silencio. Ganó las elecciones y ahora intenta que todo o casi todo se mueva en torno a él. Y mientras tanto lo está consiguiendo. Y sí no, Torrent ya ha dicho que se va a entrevistar con los diputados en el exilio, incluyendo naturalmente a Puigdemont.

Claro que se está haciendo el gran ridículo. Porque en otros países, no discriminan entre unos y otros. Catalunya hace el ridículo. Sí, los catalanes estamos haciendo el ridículo. Hace tiempo.Y hoy  un periodista que me gusta y escribe bien en un periódico económico, Tom Burns Marañon, lamentaba que en los encuentros que se van a celebrar en Davos, uno de los temas a tratar se refiera a la cuestión regional que afecta a Catalunya. Esto es, le van a preguntar con toda seguridad al rey, -que acudirá al congreso,- que cómo va el contencioso de Catalunya. O sea, Catalunya como un problema que afecta a España. Un problema gratuito, absurdo, pero que incide en la consideración de España como país.

Como vereis, he titulado el escrito de hoy, “espejismo”. Espejismo, en el que yo no habría tenido que caer. Pero me he recobrado de la alucinación.

Y he vuelto a la triste realidad.

 

 

Lunes, 22 de enero de 2018

ALEMANIA / ESPAÑA. LA POLITICA

 

Esta mañana el representante en España de la Fundación Konrad Adenauer, institución del partido demócrata cristiano alemán, decía en una entrevista en la radio pública, que Alemania necesitaba la estabilidad en el Gobierno. Que las experiencias de los gabinetes minoritarios en la historia de la República federal, había sido negativa. Recordaba naturalmente a la aciaga República de Weimar, que propició la llegada del nazismo. 

La estabilidad en el gobierno es evidente que solamente puede llegar a través de una gran coalición entre la CDU y el SPD, esto es, entre la derecha y el partido socialista. Y los miembros de esta última formación acaban de votar hoy por la tarde favorablemente a que continúen las negociaciones con Angela Merkel, con vistas a la formación de un nuevo gobierno.

Me ha venido a la cabeza, el ejemplo de España. Mientras en Alemania se habla de los intereses de la población en su conjunto, de la tarea en común que aguarda al nuevo ejecutivo y del futuro europeo abordado por una Alemania fuerte, en España resultó imposible que PP y PSOE pudieran hace ya algún tiempo llegar a pensar en un frente común que desembocara en un gobierno de coalición.

¿Diferencias?. Pues, sí. Debe haberlas. En Alemania los socialistas que muy bien habrían podido perseverar en sus primeros intentos de estar en la oposición, finalmente han considerado que el bien del Estado alemán, pasa porque ellos renuncien a sus prioridades más inmediatas de partido. ¿Es éste el único o el primer factor que les ha impulsado a votar a favor de la coalición?. No. Pero seguro que se ha valorado. Y en cambio en España, que recuerde, no he oído o leído en su día,  propuestas para un gobierno mayoritario de los dos partidos, que considerara muy seriamente las ventajas que ello supondría para el Estado español. 

En cambio en Alemania ya muchas opiniones se habían expresado en el sentido de “Gobierno de coalición, o nuevas elecciones”. Tal es el digamos “terror” que se tiene a un gobierno minoritario. Insisten, “Alemania necesita un gobierno estable. Para seguir prosperando. Para que la economía se beneficie de ello”.

¿Y en España?. Pues igual. O más. Porque nuestra situación no es la del “confort”de la República federal alemana. Y en cambio nos hemos conformado con un gobierno minoritario. Con un gobierno débil que precisa de las muletas de los partidos que,- una vez sí y otra no,- le permiten seguir en la pura supervivencia. Con una coalición PP y PSOE a la alemana, sin duda los resultados habrían sido,- serían- tremendamente más positivos.

Pero no somos alemanes. Es la diferencia.

Que vamos a hacerle. Seguro que tenemos otras virtudes.

 

 

Domingo, 21 de enero de 2018

CATALUNYA. PIEDRAS EN EL CAMINO

 

El problema, el gran problema lo tenemos en los procedimientos judiciales. Si no tuviéramos a gente encausada posiblemente la solución no sería tan complicada, tan difícil. Pero los expedientes judiciales son largos, no terminan casi nunca. Instrucción, juicio oral, recursos, apelaciones. Cuatro, cinco, ocho años. Y aún en el ámbito civil, siempre cabe la posibilidad de llegar a un acuerdo con el adversario. Pero en la  jurisdicción penal esto cambia y pensar, llegar a la conclusión que la fiscalía pueda desistir de la acusación admitiendo que no se ha producido delito alguno, después de haber proclamado una república, es posiblemente demasiado.

Ya lo he dicho en otras ocasiones. El gobierno se equivocó al no suspender ya mucho antes la autonomía y así evitar el que se siguiera adelante con la declaración de independencia.  Este error hacía inevitable la intervención de los tribunales. Hoy es ya demasiado tarde para rectificar. Con toda seguridad no podrá conseguirse una normalización de la relaciones entre Catalunya y el gobierno español mientras los procedimientos judiciales sigan su curso. Hacer abstracción de todo ello equivale a asumir que el independentismo cerrará una etapa abriendo una nueva y olvidando lo ocurrido. Imposible mientras los Tribunales actúen. Mi conclusión es clara. Se ha ido demasiado lejos en esta carrera de despropósitos. El presidente del Parlament llamaba a recomponer las costuras. Pero las “costuras” se pueden recomponer si el tejido, deshilachado aún conserva la hechura, si los hilos aguantan la tensión que los separa. ¿Pero como vamos a zurzir unas hebras que llevan tiempo perdidas, cada una a merced de unas fuerzas antagónicas y tan distantes?.

Lo dicho. Hará falta mucha imaginación, valentía, serenidad y generosidad, para que todo esto que nos sucede, se encauce hacia una solución. Y la justicia tendrá ahí un papel determinante, que va a condicionar el desenlace.

La Real Academia Española define al “embrollo”, como “lío”, situación confusa, problemática, desordenada o difícil de resolver.

Pues, eso. Tenemos un embrollo. Un gran embrollo.

 

 

Sábado, 20 de enero de 2018

UN SOPLO DE AIRE FRESCO

La verdad es que Roger Torrent el nuevo President del Parlamento catalán, me ha gustado. Muy bien en su discurso de investidura y esta mañana en una entrevista que ha realizado en una emisora conocida, también ha estado mesurado, cauto, equilibrado como corresponde a un presidente que tiene que mostrarse como tal con todo el mundo y contentar a todas las formaciones políticas.

Bueno para empezar, no está mal. Veremos si estos equilibrios se pueden ir manteniendo en los próximos días y semanas. Torrent no ha querido avanzar pronósticos y se ha limitado afirmar que ahora son los partidos los que de acuerdo con el reglamento de la Cámara se han de expresar y presentar candidatos. A la pregunta que se le ha hecho de si estaría dispuesto a desplazarse a Bruselas, ha sorteado el tema con elegancia y ha manifestado que es pronto aún para pronunciarse y que dependerá de lo que los partidos propongan.

Está claro que uno puede profesar unos principios, tener unas ideas y tratar de alcanzar unos objetivos pero no es menos cierto que según el ámbito de la función pública que uno desempeña, los condicionamientos están ahí. Y si uno desea ser presidente de todos los diputados y escuchar todas las voces que se puedan oír en el hemiciclo, es indudable que las actuaciones que se lleven a cabo tendrán que corresponderse con este cometido. Precisamente para que se acepte al presidente como una persona neutral e independiente que protege los intereses y los derechos de los diputados en su conjunto.

Así a bote pronto se me ocurre qué Torrent va a ser una persona más juiciosa, más prudente, menos temperamental que su antecesora Carmen Forcadell. 

No sé si esto va a tener alguna trascendencia en la legislatura que se inicia, porque claro no ha cambiado nada. Y ya sé. Seguramente muy poco va a cambiar.
Pero dejadme decir por lo menos, que lo de ayer revela un buen comienzo.
Que no es poco. 

Jueves, 18 de enero de 2018

“Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON”

 

Abro la televisión. TV8. Por casualidad. Ha empezado una entrevista con Elsa Artadi. La que se dice “mano derecha” de Puigdemont y ahora flamante diputada. El periodista le pregunta si Puigdemont va a ser investido como presidente. Artadi dice que sí. Que ésta es la única opción. Que no hay alternativa ni plan B. Además subraya, “Puigdemont es la institución” y hay que salvaguardar a la institución. ¿Y el reglamento, inquiere el entrevistador? No hay problema contesta Elsa. El  reglamento permite perfectamente el nombramiento aunque el presidente no se halle presente. El parlamento y su mayoría son soberanos para decidir lo que se ha de hacer. De opiniones jurídicas hay de distintos colores. Los juristas del Parlament pueden tener un criterio y otros expertos en la materia una distinta. Lo importante, resume Elsa Artadi es respetar la voluntad del pueblo. Y el pueblo quiere que Puigdemont sea el presidente. Esto es, recuperar la institución.

Claro que el periodista no se ha dado aún por vencido y ha preguntado si no se teme a la reacción del Estado. El Constitucional. Ahí también la diputada ha tenido una respuesta. La lección se la había aprendido. “No, el constitucional no creo que pueda intervenir porque estamos hablando del resultado de una votación y de un nombramiento y aquí no se habrá aprobado ninguna ley que pueda ser impugnada.”

A la vista pues de las declaraciones de una Elsa Artadi, hablando con tono convencido, los próximos pasos están claros. O sea, es igual que el señor Puigdemont se haya largado a Bruselas, porque aquí iban a detenerlo por un delito que por lo menos en el Código Penal vigente es de los más graves que se pueden leer. Esto no tiene importancia. Y que se elija a un presidente que tendrá que gobernar desde el exilio, tampoco es trascendente. Y cómo se va a hacer todo ello, -el día a día- con un personaje que vive en Bruselas, tampoco es tan indispensable o determinante.¿ Y el Rey va a firmar el nombramiento? Pues esto no lo ha dicho Artadi. Pero yo digo que el Rey no va a sancionar, a firmar la elección si la misma se produce.

Cabe pensar que la “jugada”, -porque este es el substantivo que le va,- sea el que Puigdemont regrese habiendo sido ya investido presidente. Y retar al Estado y al poder judicial, para que en esta condición se atrevan a ponerlo en la cárcel. Sí, esta puede ser una carta que con toda seguridad se ha barajado con alguna frecuencia. Pero no creo que Puigdemont, acostumbrado ya a la placidez de la capital europea, se venga a complicarse la existencia una temporada entre rejas.

El discurso de Elsa Artadi sigue la trayectoria de un funambulismo, que se eleva por encima de las realidades más inmediatas. Sigue el sueño de la república. Aunque algunos ya despertaron. El reloj de la justicia les hizo reaccionar. Pero el sueño para otros, como Elsa Artadi, se mantiene en su plenitud.

Sueño para unos y pesadilla para otros. ¿Vamos a seguir igual por los siglos de los siglos?.

 

 

Miércoles, 17 de enero de 2018