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AYER, AYER

Puede, podría parecer que fue ayer. Sentencia del Tribunal Supremo. No fue rebelión, sino sedición. Los magistrados lo pensaron mejor y llegaron a la conclusión que la sedición tenía un carácter más pacífico, más liviano, más digerible en el mundo independentista.

Pero, no. De digerible nada. Y había que buscar una salida. Urgente. Para seguir contando con los votos, con el apoyo indispensable de los republicanos. Para que el gobierno no se cayera. Y Sánchez se fuera a casa.

Y el parto se convirtió en un invento utilizado en otras ocasiones. Bruselas. La Unión europea. El manto que cubre todas las sinrazones y todos los desvaríos. Esta vez la «homologación». La famosa homologación. Y más en un delito tan frecuente, tan manoseado como la sedición. ¿Cuántas sediciones se han producido desde que nació la UE?. ¿En qué países?. Si no me equivoco, ninguna. En ninguna parte. Entonces, ¿A qué venía la homologación? Desde de una vertiente técnica o jurídica practicamente no existe respuesta. Pero se dice, se proclama su absoluta necesariedad una y mil veces, para que el pueblo se lo crea. Y sí no, es igual. Porque quien manda, no es el pueblo.

Porque finalmente el Parlamento con las llamadas geometrías más que variables, ha aprobado la supresión de la sedición. Después naturalmente, de haber indultado a los condenados por el Tribunal Supremo.

Y así se produce una lectura o una interpretación de los acontecimientos que puede ser ésta: «Vdes, señores jueces, cumplan con sus obligaciones de juzgar. Pero si no acaba de gustarnos el desenlace, vamos a cambiar la ley. Con lo cual lo que Vdes. hayan hecho de poco va a servir. Esto es, dicho de otra manera: «Las leyes me parecen bien. Y si no las cambio.» A partir de ahí la influencia o la fuerza del poder judicial queda limitada en el tiempo.

Podeis decirme que estamos ante una excepcionalidad. Digamos histórica. Bueno. Pues muy bien.

Pero cuidado con las excepcionalidades que derivan a veces en «normalidad».

Porque todo es empezar.

sábado, 3 de diciembre de 2022

LISTOS, MUY LISTOS

Muy interesantes las declaraciones del presidente de Iberdrola Sánchez Galán en relación con las inversiones de la empresa y su apuesta por España. Así, a este respecto, dice: «Estamos experimentando decisiones con las que no estamos de acuerdo. Buscamos los países que nos aseguren el mayor retorno, ofrezcan estabilidad y donde funcione el Estado de derecho. Esto lo encontramos en los EEUU y en el Reino Unido. España no ofrece esta seguridad.»

Graves, gravísimas estas afirmaciones. Aunque no constituyen ninguna novedad y a las que con toda seguridad el Gobierno no prestará atención alguna. Y que por tanto en absoluto va a tratar de mejorar la percepción que en el mundo inversor se tiene, de la política que está desarrollando el ejecutivo.

Una muestra clara, inexplicable de todo ello, es el anunciado impuesto a las eléctricas por los beneficios extraordinarios que se obtengan. En Bruselas han llegado a una conclusión lógica y racional. De acuerdo en gravar unos beneficios, si éstos comparados con los obtenidos en otros ejercicios arrojan diferencias notables. Pero Sánchez y sus ministros han elegido el camino más «pedestre», directo e inmediato. Como imagino creen poco o nada en la generación de beneficios, han resuelto que lo que se va a gravar es un porcentaje de la facturación. Esto es, con independencia de los resultados, sean mayores o menores, al gobierno español, ello le da igual. Por tanto el impuesto no es sobre los beneficios, lo es sobre la actividad. Y no es la primera vez que se despliega esta estrategia. Brevemente: «Vd. me paga por adelantado, porque yo ya asumo que Vd. va a ganar dinero. Y si no lo gana, me lo dice y ya veré si lo devuelvo.»

Es indudable que estas prácticas se acercan a un sistema claramente confiscatorio.

Tampoco es una novedad.

jueves, 10 de noviembre de 2022

ZUCKERBERG

Lo que sucede, es que estamos viviendo una auténtica inflación de nuevas tecnologías. Y ahora viene Mark Zuckerberg y nos pide que nos pongamos las gafas para entrar en el «metaverso». Me acuerdo, hace muchos años, que para ver el cine en tres dimensiones tenías que ponerte unas gafas. Y el invento no funcionó. Ya nos cuesta estar a menudo cambiando contraseñas, aprendiendo aplicaciones, que además tengamos que ponernos unas gafas para descubrir un mundo nuevo.

Pues no sé si va a tener mucho éxito el «metaverso» a la vista de la cotización de las acciones de su empresa, aunque seguramente los avances en el ámbito tecnológico sean innegables. Pero aceptemos por lo menos que esto de ponerse las gafas ya resulta un tanto incómodo. Estoy convencido que en unos años estas gafas se habrán aligerado tanto que con unos simples dispositivos personales será posible pasarnos a otra dimensión de la vida que nos promete el propietario de Facebook.

Porque claro, todo esto se hace para que vivamos mejor y para que seamos más felices.Esto es por el más noble de los objetivos al margen naturalmente de ganar dinero, que también es noble, aunque para muchos lo sea menos.

Pero también uno puede preguntarse si ya no tenemos bastante con tantas nuevas tecnologías, de digestión nada fácil, porque sin duda alguna nos están convirtiendo en una especie de siervos y hasta de esclavos a su inmediato servicio, transmitiendo la idea de que ya no se puede vivir sin ellos.

Ahora mismo recuerdo la experiencia de algunos mortales, sufridos ciudadanos, que un día adoptaron la heroica decisión de prescindir del móvil, del ordenador y sobrevivieron aunque luego volvieron al vicio, recordando con nostalgia aquellos días de enorme calma, beatitud y felicidad.

Con toda seguridad siguen preguntándose porque finalmente volvieron a esta rutina.

Sin encontrar una fácil respuesta.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

¿Y QUIÉN MANDA AQUÍ?

Que países importantes de la Unión europea, como Alemania y en menor grado Francia, tienen mucho más poder que la propia Comisión, que la Sra. Von der Leyen o el Sr.Borrell, es indudable. Un ejemplo lo acabamos de evidenciar con la visita del canciller Scholz a Xi Jinping, el mandatario chino, para amarrar las relaciones económicas de los dos países en estos tiempos tan agitados y de paso, intentar una mediación en el conflicto Rusia/Ucrania. Todo ello a espaldas del ejecutivo comunitario.

«Wandel durch Handel» , es la frase que se ha repetido estos días en cenáculos de la capital alemana. Esto es, «tratemos de negociar, de comerciar, a ver si de este modo cambiamos las cosas.», aunque, como vemos, expresado de manera tan suscinta, en lenguaje germano. Curiosamente en este caso,- no es la regla- la frase se ha reducido a la mínima expresión, cuando en la mayoría de las ocasiones los párrafos y palabras, para contar una insignificancia, se alargan hasta completar una o más líneas.

Claro, Scholz no ha pedido permiso alguno a Bruselas para irse a China. La UE no tiene política exterior. O por lo menos este es un ejemplo de que poco caso se hace a la que se pueda desplegar desde la capital comunitaria. Tampoco pidió consejo u opinión alguna cuando el gabinete acordó el constituir un fondo de 200.000 millones de euros para atender a las necesidades derivadas del alza de los precios de la energía. O también cuando se habló de iniciar un programa destinado a armar al ejército con un presupuesto de igual importe al antes expresado.

En Alemania algunos comentaristas señalan que no tiene sentido alguno tratar de consensuar estas medidas, cuando el país es el principal contribuyente neto de los presupuestos de la UE, con un porcentaje superior al 20%. Y además que otros Estados miembros han hecho algo semejante para preservar sus economías ante el desastre que se está produciendo.

Con todo, la reflexión nos lleva a una conclusión, si quereis provisional, pero que tiene algunas bases de sustento. Como que Alemania y Francia, léase Scholz y Macron, más bien se quieren poco o no se entienden demasiado, ello incide en un debilitamiento de las instancias comunitarias. Tanto Hungría como Polonia, pueden muy bien señalar que si los grandes, los que mandan en la UE, adoptan decisiones al margen de lo que pueda consensuarse en Bruselas, nadie puede culparles o responsabilizarles de actuar conforme a lo que sus propios intereses dicten.

He leído en alguna parte, que ya se recuerda ahora a Angela Merkel. Y al ambiente de cercanía que se respiraba en la Europa comunitaria. Decididamente la sombra de la Merkel no es alargada y Scholz se parece muy poco,- diría que nada-, a la canciller y a su forma de hacer política.

¿Está fracasando la UE en esta hora tan incierta, tan sombría que nos toca vivir?. Pues mucho éxito hasta el presente no se ha podido cosechar.

Lo de la Unión Europea, – Unión- digo, es en sus grandes objetivos, como una historia interminable.

Que sigue, que sigue.

domingo, 6 de noviembre de 2022

METER UN GOL

En política esto se lleva a diario. Intentar driblar al contrario y apuntarse un éxito. Aunque sea de corto alcance y la gradería lo agradezca más bien poco. Además las faltas en política no se señalan. Y se hacen habitualmente. Las «faltas» en política son las interpretaciones interesadas, las medias verdades y hasta los inventos.

El último gol que el guardameta Nuñez Feijoo ha evitado es el del Consejo General del Poder Judicial. El equipo contrario estaba interesado en distraer la atención de los populares. Centrarlo en la renovación del CGPJ y como si nada proceder luego a la modificación del delito de sedición. Pero la «finta» no ha finalizado con el éxito esperado porque finalmente la estrategia sanchista se ha visto frenada por la negativa de los negociadores del PP a admitir que ambos asuntos eran «compartimentos estancos.».

Con un punto de ingenuidad el presidente entendía que la oposición «tragaría» la actualización del gobierno de los jueces y a su vez la rebaja del delito de sedición. Si ello funcionaba de este modo, Sanchez se aseguraba el apoyo de Esquerra a los presupuestos y la estabilidad hasta el final de la legislatura. Al partido popular se le pedía que cumpliera con la Constitución y que los cambios en el nombramiento de magistrados se dejara para más adelante. E implícitamente que no se entrometiera en los acuerdos que pudiera alcanzar con las fuerzas que le fueron afines para lograr la investidura.

Pero la estrategia no ha salido como se deseaba. Los populares dicen que rebajar las penas por sedición es invitar a las fuerzas independentistas que efectivamente lo vuelvan a hacer. Y que esto de homologar el delito de sedición y su calificación, a lo legislado en otros países europeos, es un cuento. Que únicamente se trata del asunto, porque se precisan los votos de los republicanos.

En términos deportivos, aquí uno de los equipos ha encajado un gol. Haciendo de forzado árbitro, me atrevo a señalar que el gol lo han marcado las huestes de Nuñez Feijoo. Naturalmente protestando los de Sánchez, por fuera de juego.

Finalmente, uno a cero. Pero el partido sigue.

martes, 1 de noviembre de 2022