LO QUE TENEMOS

Imagino estaréis de acuerdo conmigo que si el rey Juan Carlos se hubiera ido a ver al de Marruecos para intentar solventar la última crisis, posiblemente los resultados habrían sido positivos.

Esto lo hizo el rey en otras ocasiones durante todos estos años en los que los problemas y las incidencias con Marruecos han sido bastante frecuentes. Y no salió mal. Lo que sucede ahora es que no hay interlocutor al suficiente nivel que genere también la necesaria credibilidad en algunos frentes para abordar los problemas que tenemos.

Esta credibilidad no la tiene tampoco Felipe VI. Imagino que el rey Mohamed puede reprocharle el que haya permitido a su padre abandonar España. Para este género  de relaciones, negociaciones o componendas, -como queráis llamarle- el rey emérito prestó unos grandes servicios al país. Servicios que tenían por supuesto que haberse puesto en valor a la hora de forzar su salida. Lo he escrito aquí más de una vez.

Pero es que además, después de lo sucedido con la fiscalía y el resultado de las investigaciones  llevadas a cabo,  se puede llegar a la conclusión que nos hubiéramos podido haber ahorrado el relato de unos y otros en torno a las llamémosle, andanzas del rey.

Que ahora Juan Carlos no quiera volver, es de lo más comprensible. Y no nos beneficia en absoluto. A la propia  marca España.

Pero es lo que tenemos. Y así nos va.

20 de marzo de 2022

ALGO DIABÓLICO

Ya se que se ha hablado de ello. Pero quiero insistir. Porque de hecho Europa está financiando a Putin la guerra de Ucrania. El suministro de gas sigue fluyendo sin interrupción hacia Alemania y diariamente Rusia sigue ingresando cientos de millones de euros por esta venta. Suficientes para financiar la llamada “operación especial”. ¿Es que podemos asistir a un mayor contrasentido?

Y lo grave de todo ello es que no podemos hacer nada. No hay otro camino a seguir por el momento. Y todos los interlocutores en el conflicto lo saben. ¿A quien endosamos las responsabilidades, las culpas de todo ello? A Merkel, a Schröder que aceptó un cargo representativo en Gazpzom? ¿A la política de distensión con el Este que inició Willi Brandt?

Estoy muy convencido que unos y otros esperaban, deseaban iniciar una nueva era de relaciones mutuas. Gorbatschow primero y Yeltsin después, fueron los máximos exponentes del cambio en la antigua URSS.

Pero ochenta años de tinieblas, de oscuridad no desaparecen tan pronto. Los asaltos a la democracia prevalecen sin grandes dificultades ante una masa que ha vivido sometida durante décadas. 

Y a pesar de todo creo que tendremos que seguir apostando por una relación civilizada con nuestro gran vecino del Este. Mejor pronto que tarde. Volver a lo que fue el telón de acero, cuando no hay ideología que lo ampare, es un absurdo. 

Aunque por el momento, mientras las hostilidades en Ucrania no cesen, seguimos en una situación de volatilidad total.

Si, repito. ¿no resulta diabólico que la guerra atroz a la que estamos  asistiendo sea financiada por quienes defienden y apoyan, también con armas, la independencia de este país? 

Sin duda.

20 de marzo de 2022

¿SALTO AL VACÍO?


Ayer nos desayunamos con la noticia que Marruecos confirmaba la misiva del Estado español, reconociendo de facto la soberanía de Marruecos sobre el Sahara. Y hoy por la noche nos enteramos que el gobierno de Argelia, muy molesto con esta que llama “traición” ha llamado a su embajador en Madrid a consultas.

La cuestión no era fácil de abordar. ¿Pero era tan urgente? Mantener la falta de diálogo con Marruecos que se ha venido perpetuando  en estos últimos tiempos, o buscar una salida, una fórmula que permitiera iniciar una nueva etapa, aunque ello entrañara también riesgos importantes en otros ámbitos.

La fórmula elegida ha sido la del cambio de actitud sobre el Sahara. Con ello el gobierno piensa dejar atrás los episodios de tensión vividos en Ceuta y Melilla. Por una temporada que se espera sea larga. La contrapartida marroquí al gesto del ejecutivo español.

Pero en el tablero había, hay más interlocutores.  El pueblo saharaui y Argelia. Y este país, primer suministrador de gas a la península. ¿Donde se asume un mayor riesgo? ¿Que es prioritario? ¿Elegir entre Marruecos o Argelia? 

La verdad es que España necesita tanto la tranquilidad y el orden en Ceuta y Melilla como la continuidad en el suministro de gas.
Y Sánchez ha tratado de asegurar la primera opción. Considerando que pese a que se sienta contrariada, Argelia no podrá prescindir de los ingresos que produce el gas.

Puede que ésta sea la percepción adecuada. Lo que sucede es que en tiempos tan revueltos, lo lógico, lo razonable a veces no existe.

En realidad nuestra posición es semejante a la de Alemania. Ellos con el gas ruso y nosotros con el que nos viene de Argelia.
Y no tenemos recambio a la vista. 

¿No podíamos haber esperado tiempos más propicios?

¿Salto al vacío?

20 de marzo de 2022

¿CAMBIO CLIMÁTICO? NO. POLÍTICO

No nos engañemos. Las energías alternativas, la fotovoltaica, la eólica, así de manera intensiva, lo son para épocas de paz. Para tiempos en los que se puede pensar en el futuro de nuestra sociedad de manera sosegada, sin los fantasmas o la realidad de una guerra geográficamente muy próxima. Porque cuando se produce esta especie de seismo, producto de la brutalidad y de la insensatez de unos pocos, hay que ver qué tenemos en la despensa. Que es lo que vamos a comer, a que precio, como vamos a alumbrarnos y como van a funcionar nuestras empresas.

Por tanto, contar con lo más inmediato. Y en el sector energético olvidarnos un poco,- bien, no mucho-, del «cambio» climático y concentrarnos de verdad en la modificación de nuestro sistema de vida que pueden generar las hostilidades en un país que es también europeo.

Porque no podemos negar que la apuesta por las energías alternativas era, es, cosa de ricos. Abandonamos los combustibles fósiles, que contaminan y nos vamos a fuentes limpias de producción de energía. ¿Pero, y los costes de transición?. En una economía con estabilidad de precios, sin problemas de suministros de materias primas, avanzando en una globalización de los intercambios, los costes se pueden ir asumiendo. Con un reparto prudente a largo de algunos decenios. Pero con el diluvio que ha empezado a caer, cuando lo fundamental no es tanto la elección de las fuentes de suministro energético sino cuáles son las que podremos contar para asegurar nuestro abastecimiento, un nuevo realismo se impone. Tendremos que olvidarnos por el momento de la famosa «sostenibilidad», de la economía con el patrón «verde» para pasar a la economía de la lucha por la subsistencia. Por el mantenimiento de la ya maltrecha sociedad del bienestar.

EL cambio climático nos preocupaba, pero ahora el determinante es el cambio político. Porque según como,- esperemos que no-, el cambio climático, el de verdad, ni lo veremos.

13 de marzo de 2022

LO QUE HAY

Sí, realmente. Una situación tremendamente complicada. Seguir día a día lo que sucede. Me pregunto si estaba equivocado. Si lo estaba cuando en este mismo Blog anunciaba que Putin se iba a conformar con quedarse con la región de Donbass. Y no lo sé aún. Si lo que está haciendo, es una medida de distracción operativa o militar, para luego, en la mesa de negociación acordar que aquella zona queda ya separada del resto de Ucrania.

Pero el riesgo que está corriendo el zar ruso,- ¿El último zar?- es tan grande que puede suponer un día, quizá no tan lejano, su desaparición como mandatario del país. ¿Porqué? . Pues todo va a depender que en su estrecho círculo de amigos y fieles, se produzca una disidencia seria. Por ejemplo del sector militar, el mas expuesto a la situación bélica actual. Sin el concurso de quienes ostentan el poder en el ejército, la continuidad de Putin puede quedar en entredicho.

Nadie, absolutamente nadie, se está atreviendo a establecer un pronóstico. Aunque lo que sí es cierto, lo que de verdad esta crisis evidencia, es que por lo menos en el ámbito económico las consecuencias entre nosotros, en esta Europa occidental, van a ser intensas. Después de la pandemia, se nos presenta esta pandemia bélica más terrible que la anterior y en la que hasta hoy no somos capaces de conocer, inventar o encontrar vacunas, antídotos, que permitan cortar esta sangría de consecuencias tan negativas que empieza a invadirnos. La primera, la principal, la incertidumbre que ha empezado a apoderarse de nuestras vidas. El no saber, no poder imaginar cómo va a ser el mañana. La paz, una constante con tanto esfuerzo y trabajo conseguida en estos últimos decenios, se ha vuelto una variable, que puede mudar a guerra, con la que en absoluto contábamos. Y este no saber qué, y cómo ello puede alterar nuestras vidas, es lo que genera esta incertidumbre. Y esta zozobra.

Y no hay más. Por ahora.

13 de marzo de 2022