LA «BARBIE»

Tengo que hablar de ella. de Yolanda Díaz. La ministra. De los modelitos que viste a diario. Vogue, Armani, algo por el estilo. El cambio desde los primeros días de la llegada al Gobierno, ha sido fenomenal. He pensado que quizá alguna de las casas de moda más exclusivas, ha llegado a un acuerdo con el ministerio para que la ministra muestre las colecciones que van apareciendo al compás de las estaciones del año.

Hace un par de días la pareja Sánchez/Díaz se dio un garbeo por los jardines de la Moncloa para anunciar la buena nueva del acuerdo del ejecutivo de coalición sobre los presupuestos. Yolanda, además de la prestancia que reflejaba el vestido, lucía calzado a juego. Plataforma con altos y estilizados tacones. Con el apuesto galán, Sánchez, la pareja resultaba equilibrada y perfecta.

Claro, con tanta elegancia uno puede pensar que la ministra ya ha dejado el comunismo en el ropero. O que la ideología comunista utiliza la moda como señuelo para captar a ingenuos votantes.

La verdad es que la indumentaria de singular corte capitalista no ha sido óbice para que la ministra coloque en el presupuesto el espinoso asunto del bloqueo o control de alquileres y haya conseguido un incremento del salario mínimo.

O sea, nada más cierto. Las apariencias engañan. El atuendo, los guantes de seda de la Sra. Díaz parecen esconder la frialdad del acero.

Convengamos, en que mal, mal no lo hace. Algún voto se le escapará a Sánchez yendo de la mano con Yolanda.

Seguro.

11 de octubre de 2021

RODRIGUEZ ZAPATERO

José Luis Rodriguez Zapatero es el plenipotenciario, el ministro sin cartera, el «free lance», el conseguidor, dispuesto a arreglar todos los desperfectos de la casa. Que son muchos. Ahora mismo ha dicho ya, que se ha de tener paciencia, que todo se arreglará. Que seguro que se encuentra una solución para Puigdemont, del mismo modo que se encontró una salida en los indultos.

Rodriguez Zapatero se encuentra bien, se siente como a sus anchas con este trabajo. Viaja mucho. Imagino que tiene ya un amplio descuento en sus viajes a Venezuela, pero es que además tiene tiempo para escribir sobre temas de tanta enjundia como es el universo literario de Borges.

Me recuerda a Carter. Al presidente Carter que también se dedicó a transitar por la geografía universal, tratando de mediar en conflictos que los políticos en activo, daban por perdidos. No creo que llegara a arreglar alguna cosa, pero por lo menos, no daba nada por perdido.

Y Zapatero sigue los pasos de Carter. Esto es, no dar nada por perdido. Ya sea Venezuela o el independentismo ultramontano de Puigdemont. El ex presidente piensa que el tiempo es su gran aliado. También, la memoria de los pueblos que es frágil, corta, fugaz. Y despues ha de salvar los últimos escollos, la voluntad de los políticos que es de lo más acomodaticia, si se trata,- esto siempre- de conservar el poder.

Y en esto último Rodriguez Zapatero también tiene una gran experiencia. Como presidente fué de lo más acomodaticio.

Y Sánchez sigue sus pasos.

Ya vereis.

11 de octubre de 2021

CONSEJEROS «INDEPENDIENTES»

Cuando está por finalizar la OPA del fondo de pensiones IFM sobre Naturgy, la energética cotizada controlada por la Caixa, vuelve a hablarse de los consejeros independientes, de su número e influencia en el Consejo, en la medida que su presencia pueda contribuir a inclinar la balanza del poder societario en uno u otro sentido.

IFM ya ha afirmado que si consigue obtener un 17% del capital quiere dos miembros suyos en el consejo. Y ahí empieza la batalla porque este objetivo puede poner en riesgo los planes y estrategia de Caixabank en Naturgy.

¿Y que sucede con los consejeros independientes?. Naturgy tiene cuatro o cinco, creo recordar. Bien, tendríamos que preguntarnos en primer lugar si en esta sociedad y en general en las empresas con miles de accionistas, existen realmente consejeros «independientes». Esto es si solo lo son nominalmente o de hecho representan a unos intereses más o menos perceptibles.

Mi opinión es la de que los consejeros de esta naturaleza son poco «independientes». Aunque lo deseen, lo quieran o les parezca que lo son. Porque, ¿quién los ha nombrado?. Me direis claro, que la Junta General de accionistas. Ciertamente. Pero con anterioridad a ello tendrá que haber una propuesta de alguien. Porque si no la hay la propuesta no se incluirá en el Orden del Día.

Y la propuesta, se quiera o no, partirá del presidente, de personas vinculadas al Consejo y/ o en todo caso tendrá que contar con el Visto Bueno del presidente y de los accionistas mayoritarios. ¿Normal?. Si nos regimos por un principio capitalista lógico, – esto es, en la sociedad quien manda es quien tiene mayoría en el capital-, la designación de este tipo de consejeros por el mecanismo antes expresado forma parte de esta normalidad.

Con lo cual tendríamos o tendremos que llegar a la conclusión que los consejeros «independientes», son unos consejeros dominicales más y que de independientes tienen poco. Porque lo más seguro es que se alineen siempre o casi siempre con las decisiones del socio mayoritario o de control. No sé si existen estadísticas al respecto, pero me atrevo a afirmar que este juicio mío se acerca muy y mucho a la realidad.

Lo que sucede es que en este invento del «buen gobierno» y después de la «responsabilidad social corporativa» , se ha intentado «humanizar» y «socializar» el mundo de la empresa. Que el capital mire menos al beneficio y más al entorno social. Que los que mandan en la empresa, se vea menos que mandan, esto es, edulcorar el poder.

Lo de Naturgy me atrevo a pronosticar que va a terminar bien. Bien para la Caixa.

Aunque los tiempos empiezan a estar revueltos.

7 de octubre de 2021

HAUGEN

Así se llama la joven ejecutiva empleada de Facebook, que ha declarado en el Congreso contra las malas artes de Mark Zuckerberg, el propietario de esta inmensa red social.

Ha dicho entre otras lindezas que Facebook quiere crecer y obtener beneficios «a toda costa». Y que sus estrategias de comunicación siembran el odio y la desinformación.

Bueno. ¿Novedad?. Ninguna. En realidad todas las plataformas del mundo de Internet adolecen de los mismos defectos, de las mismas insuficiencias. Empresas en la Bolsa con unos objetivos crematísticos claros. Beneficios, crecimiento, satisfacción del inversor, del accionista.

Además desde sus inicios la cuestión que muchos nos hemos planteado a lo largo de estos años, es el de la responsabilidad. Sin ir mas lejos, la responsabilidad que asume el director de un periódico es clara en lo que afecta a las noticias, artículos o comentarios que allí se publican. Esto se asume con la mayor naturalidad. El propietario del medio de difusión es quien se compromete a dar cuenta de lo que se vierte en el periódico u otro canal de comunicación pública.

En cambio las llamadas redes sociales no asumen responsabilidad alguna de lo que allí se publica. Con nombres, apellidos o de manera anónima. Se pueden publicar las mayores mentiras, los inventos más inverosímiles sin que quien gana con ellos cantidades ingentes de dólares, asuma la más mínima responsabilidad por las consecuencias que las falsedades publicadas puedan producir en quienes se han convertido en adictos lectores.

Ha habido muchas protestas acerca de todo ello. Pero se ha clamado en el desierto. Aunque últimamente estas redes sociales han establecido una especie de censura. Unos «censores» son los que fijan los parámetros de lo que puede publicarse o no. Y también se ha tratado de establecer algún mecanismo para que desaparezcan las frases o los contenidos insultantes y las falsedades notorias. Pero estamos lejos de hallar la respuesta a tantos interrogantes.

¿Solución?. Pues que todos los Zuckerberg asumieran la responsabilidad de todo lo que se publica en sus plataformas. Al igual que el director de un periódico. Y me diréis. Esto es complicado, prácticamente imposible. ¿Porqué?. Veremos. Lo de la señora Haugen puede ser un paso hacia esta dirección. Tímido sí, pero si tiene continuidad, puede ser el comienzo de un cambio.

A ver.

5 de octubre de 2021

BANCOS, CAFÉ Y COPA

Leo en una oficina del Banco de Santander,- amplios locales- ubicada en la planta baja de una arteria importante de mi ciudad: «Tu Banco. Nuevo modelo de atención. Cajas de última generación. Tu espacio de Cowork. Acontecimientos. Salas de Reuniones. Wifi gratuito. Tu cafetería. Cafe. De especialidad. Exquisiteces»

Bien, me pregunto si próximamente, tras un paréntesis temporal más o menos largo, me encontraré con alguna oficina del mismo banco que ofrezca, «sala de baile, sala de juegos, casino, ruleta y bacarrá, apuesta y gane» porque no me negareis que lo del café, las exquisiteces, no constituye ya un preludio que permita augurar novedades semejantes a las expuestas.

¿Y en qué queda entonces el servicio propiamente bancario? ¿De atención al cliente que tiene interés en conocer condiciones y características del préstamo personal, hipotecario? ¿De actividades vinculadas al mundo de la empresa?. Pues según me llueven las informaciones, hoy en día el correo, el Mail es el rey de comunicación con la entidad bancaria. Ha quedado ya en el olvido, desterrado el diálogo con el director de la sucursal, que se constituía como una especie de confesor del cliente, tratando de encontrar la solución a un problema determinado.

Lo he tratado ya en otras ocasiones en este blog. La nuevas tecnologías han convertido a las relaciones banco/cliente, en un asunto absolutamente impersonal, frío, casi anónimo. Y me pregunto si las cuestiones de dinero, del bolsillo pueden tratarse así, en la distancia, sin el contacto frecuente y personal entre quién presta y quién recibe el dinero.

Uno de los primeros bancos del país, ha explicado que la reducción de oficinas que se está produciendo, ha venido marcada en parte, por la importante reducción también de operaciones que se han venido realizando en las oficinas de forma presencial.

Lo del cafe, pastas y cowork seguro que es lo que se va a llevar una temporada. Pero no está claro que éste sea el final de las oficinas bancarias.

Lo pongo seriamente en duda.

3 de octubre de 2021