Realidades, el porqué

 

El “Blog” es un gran invento. Una ventana de aire fresco abierta al mundo. El fascinante mundo de internet. La democracia de la información sin condicionamientos ni cortapisas. La información sujeta al veredicto de cada uno. Buena, mala, regular, inventada, cierta.

 

El “Blog” es por encima de todo un poderoso instrumento de comunicación. Inmediato, directo, instantáneo casi. Para que nadie se sienta solo a la hora de comunicarse y transmitir sus objetivos, voluntades y deseos. Un permanente dialogo con los demás para aprender, para formarse, para adquirir nuevas experiencias y para que las nuevas ideas a partir de opiniones de otros, permitan avanzar hacia conclusiones mas válidas que las que uno solo imaginaría o determinaría.

 

Durante varios años titulé una sección que  publicaba los sábados en La Vanguardia, “Realidades”. Está claro que no se me había ocurrido un título mejor para reflejar lo que quería contar cada semana  sobre el acontecer económico de nuestro país. Ahora voy a seguir con este titular que es viejo en mis vivencias pero sigue nuevo en mis ilusiones. Porque lo que  se narra, lo que voy a explicar no son mas que realidades que suceden en el devenir de la historia económica o política. Esto es, discernir entre lo que es esencial, trascendente y lo accesorio. Lo accidental y lo que “realmente” va a condicionar nuestra evolución y nuestro futuro. Separar el grano de la paja. Esto, que a veces no es nada fácil.

 

El “Blog” tiene además la virtud de aligerarnos del a veces pesado fardo de inquietudes, de preocupaciones que nos asaltan cuando se producen acontecimientos importantes y sentimos la imperiosa necesidad de “descargarlos”, de comunicarlo. La comunicación se presenta entonces como una auténtica liberación. Una liberación “enriquecedora”. Porque escribir, ofrecer una opinión, exige siempre una reflexión y una maduración. Sin esta reflexión y este contraste entre las ideas que se agolpan en la mente, casi siempre la opinión que se vierte es seca y estéril.

 

El “Blog” es por último el símbolo supremo de la libertad de expresión. El derecho a decir a los demás, lo que uno piensa, lo que quiere hacer, sin cortapisas. Sin frenos, sin interpretaciones sesgadas por intereses ocultos. Sin filtros. Y esto es formidable para muchos que hemos visto a lo largo de los días y de los años que la mentira se convertía en verdad. Que las realidades se convertían en artificio, en una máscara que ocultaba su verdadero rostro.

 

El “Blog” sí, es una definitiva llamada al optimismo. A la vida.

 

 

Jacinto Soler Padró