BARCELONA SECUESTRADA

Hablo con un agente inmobiliario del barrio gótico barcelonés, y me dice que en esta zona el mercado está muerto. Los noruegos, ingleses, italianos que compraron allí un apartamento quieren vender. Quieren irse. ¿Porque? Inquiero a mi interlocutor. Me contesta que el encanto y la atracción que un día generaron tanto interés en este histórico rincón, han desaparecido. En primer lugar, la inseguridad creciente que se vive y padece en plazas y callejuelas. En segundo término, el personal, el vecindario ha cambiado. Mucha suciedad y adicción a la droga. Una atmósfera bastante difícil de soportar. Y han decidido irse. De comprar, no compra nadie.

Han pasado ya unos cuantos años desde que este núcleo con tantas huellas y tanta historia, se había convertido en un lugar de atracción de inversores extranjeros. Toda la ciudad de Barcelona representaba una especie de modelo a imitar por otras ciudades europeas. Muchos adjetivos se unían a este deseo. Ambiente, civilización, clima, modernidad, dinamismo, vanguardia.

Pero luego todo cambió de rumbo. Una especie de tormenta perfecta. Por una parte los sueños independentistas cambiaron el horizonte ciudadano. La capital catalana se convirtió en el centro de graves disturbios callejeros. La imagen de Barcelona, la ciudad ideal, empezaba a desdibujarse. Y los turistas y los inversores a perder interés en ella. Y más tarde también el mismo Ayuntamiento contribuía a que la imagen continuara degradándose. Quienes mandan hoy en el Consistorio barcelonés, no hace falta insistir en ello, son también los grandes responsables de la situación.

Y para ejemplo, lo que se publica estos días en la prensa. Ante la desaparición de los turistas foráneos, los hoteleros en Barcelona han tenido que reducir las tarifas en un 40% para que los clientes nacionales se decidieran a utilizar los servicios de estos centros. Sin una reducción semejante, la ocupación,- afirma el ejecutivo de una importante cadena,- sería solamente del 15% frente a la actual que llega al 60% en algunas ocasiones. Ah, y el 30% de los establecimientos sigue cerrado.

Las evidencias son claras, terminantes. Y con la pandemia repuntando, los pronósticos no son positivos.

Nos han cambiado la ciudad. Creíamos que la ciudad era nuestra y nos la están usurpando.

¿Seguiremos como espectadores?. Habrá que pensarlo. Seriamente.

22 de noviembre de 2021

LO QUE VIENE

¿Os habéis dado cuenta que nos encaminamos hacia un Estado dictatorial “democrático”? Pues si no os habéis dado cuenta, empezad a pensar en ello.
Porque el pronóstico es muy claro. El Estado, cada vez más grande, más fuerte y más omnipotente. La sensación de que en tiempos de pandemia el Estado es más necesario que nunca. El Estado es el que tiene la capacidad y la fuerza para imponer a la población determinadas conductas y nuevos, innovadores patrones. Y que la población lo comprenda y aplauda las medidas que se imponen. Y si no lo comprende es igual. Además decir, afirmar que los dictados del gobierno van contra la libertad individual es pecado mortal. Un atentado contra la salud pública. Y si el Tribunal Constitucional dice que el gobierno fue más allá de lo que establece la Constitución también es igual. En esto nadie va a hacer caso al Tribunal. Y más si ha sido Vox el partido que presentó el recurso.

Y en el ámbito económico más de lo mismo . Los presupuestos se cuadrarán a la fuerza y el endeudamiento seguirá creciendo hasta que el Banco Central Europeo nos diga basta. Y con el aumento del presupuesto y el crecimiento desbordado del sector público y la burocracia, crecerá igualmente la presión impositiva sobre el ciudadano, que se irá conviertiendo en un simple siervo de los intereses egoístas del Estado.


Y para asegurar este turbio escenario, presente ya entre nosotros, el espionaje permanente, día y noche de Internet. El acceso del sector público a todos nuestros datos, a toda nuestra historia. Lo que hemos hecho y hasta lo que no hemos hecho, pero ¡oh asombro!aparece reflejado en las redes sociales.


¿Ah, pero no estamos en una democracia? Pues ya no sé. ¿Somos libres? Tampoco está tan claro. Yo creo que cada vez lo somos menos. Pero esta regresión se hace de manera tan sutil, casi tan imperceptible, que no nos damos cuenta.
Hasta que sea demasiado tarde.

21 de noviembre de 2021

PLUSVALÍA

La ministra de Hacienda se ha apresurado en un mitin ayer del partido socialista, a anunciar que nuevamente se va a legislar sobre el impuesto de plusvalía, para satisfacer la sed de los Ayuntamientos, ante la situación de sequía producida por la sentencia del Supremo, que con razón decía que en muchas ocasiones se paga el impuesto sin que se haya producido una plusvalía real en la compra venta.

Pero como que las corporaciones locales necesitan de estos recursos, el Gobierno exista o no la plusvalía, va a legislar entendiendo que siempre ha de haberla. Y por tanto se ha de pagar sí o sí. De este modo se asegura el ingreso de los Ayuntamientos. ¿Impuesto de plusvalía?. Pues no necesariamente. Un impuesto más. Llámelo Vd. como quiera.

Y se va a hacer más o menos lo siguiente según leo: «Se deja al contribuyente el método que le resulte más favorable. Si la fórmula con el valor catastral con los nuevos coeficientes que Hacienda actualizará cada año, sale más onerosa que la plusvalía real, el contribuyente podrá optar por esta última opción, la diferencia entre el precio de compra y venta.»

Muy bien. Pero la propuesta implica o supone que el precio de venta siempre será superior del de compra. ¿Y si no hay manera de vender sino es a pérdida, entonces qué sucede?. Pues que se tendrá que pagar igualmente el impuesto de acuerdo con los «coeficientes» de Hacienda.

Por tanto, es igual lo que los contratantes acuerden. En cualquier caso el impuesto se va a pagar. En definitiva será Hacienda la que finalmente va a fijar el precio a partir del cual se ha de pagar el impuesto.

¿Qué os parece?. El Tribunal Supremo apuntó que el impuesto de plusvalía si se cobraba en cualquier caso, era confiscatorio.

Pues es lo que va a suceder también a partir de ahora. ¿Que más os puedo decir?

Y esto que la propia Ley General Tributaria dice que el sistema recaudatorio no puede ser en ningún caso confiscatorio

Pero el gobierno, ni caso.

7 de noviembre de 2021

ENANTYUM

Llego a casa después de visitar al dentista. Una aventura. Me receta Enantyum. Contra el dolor, después de una intervención. Adquiero el específico. Abro el envoltorio y me encuentro con un «prospecto: información para el usuario», impreso en una larga y estrecha hoja de aproximadamente 70×30 cm. Además, ahorro de papel, la impresión es por las dos caras.

El autor del digamos relato, me pide, me advierte que «lea todo el prospecto detenidamente antes de empezar a tomar el medicamento, ya que contiene información importante para Vd.» (esto es, para mí).

Estoy tentado de hacer caso a estas indicaciones de lectura absoluta y total pero finalmente me tomo la pastilla que el médico me ha recomendado. Llego a la conclusión que mi odontólogo ya sabe lo que es el Enantyum y que si me lo ha recetado es que tiene conocimiento de sus posibles incompatibilidades.

Pero no resisto la tentación después de ingerir la primera gragea, de seguir curioseando en el contenido del prospecto. Y la verdad es que no tiene desperdicio alguno. Así, ya de inicio me dice que «conserve este prospecto, ya que puede tener que volver a leerlo». Ello me produce una cierta inquietud. ¿Cuándo? Cómo? ¿Porqué?

Y sigo con la lectura. Claro que en «·diagonal». Porque las informaciones, completísimas, se suceden sin interrupción. Seis enormes, larguísimos capítulos. Por supuesto las incompatibilidades, a la orden del día. O bien «precauciones» si el medicamento se toma asociado a fármacos para mí tan desconocidos como la Zidobudina, la silfoniurea o el metrotexato.

Ya llegando a las postrimerías del folleto informativo, mi actitud se vuelve más favorable al medicamento cuando en los posibles «efectos adversos», se describen los «muy raros», que pueden afectar a una de cada 10.000 personas. Y claro, no tengo inconveniente alguno, sin seguir con la lectura, en situarme entre estos diez mil afortunados que tomando el Enantyum no va a tener efectos adversos.

Estoy convencido, muy convencido que las farmacéuticas saben que «las informaciones para el usuario» no se las lee nadie. O casi nadie. Y que si se las leyeran detenidamente llegarían posiblemente a la conclusión que no van a ingerir el medicamento. Simplemente porque alguna contraindicación seguro que va a afectarle.

Entonces, ¿para qué sirve el prospecto de marras?. Pues habrán considerado los servicios jurídicos de las farmacéuticas que si algo sucede en el ámbito judicial, siempre tendrán con ello, mayores argumentos de defensa.

Pues, como jurista que soy con alguna experiencia, no lo tengo tan claro.

7 de noviembre de 2021

«CONTRA EL EMPLEO»

La frase no es mía. Es de los periódicos. De estos días. Y tenia sentido reproducirla.Ciertamente la reforma laboral en curso  ,- derogación de la última del PP,- va contra el empleo. Lisa y llanamente. Pretende ir a favor de los ocupados y negar el derecho al trabajo de los desocupados.
Muy sencillo. Si la ley actual,- y me es igual si hubiera sido de otro partido,- ha resultado positiva y ha creado cientos de miles de empleos, ¿ Porque cambiarla, por una cuestión puramente ideológica, por intereses de partido, por hacerle una gracia a Podemos, a Yolanda Díaz?

Si hablamos del famoso interés general, lo que se está cocinando en la Moncloa va contra los intereses de la mayoría de ciudadanos.Uno puede legislar, imponer condiciones, pero olvida que la otra parte, en este caso el sector privado, es quien tiene que decidir ante un nuevo marco laboral.

Menos contratación temporal. Es uno de los objetivos. Muy bien.Claro que todos aspiramos a un empleo fijo. Pero la primera que no cree en ello es la misma Administración que tiene miles de empleados afectados por la temporalidad. No cree la Administracion y quiere en cambio que crean los empresarios.

¿Y qué sucede con los convenios colectivos sectoriales? ¿Que vuelvan a mandar los acuerdos de esta naturaleza, como así se pretende? ¿O es que las empresas, sean del sector que sean, funcionan todas por igual? Esto no tiene sentido alguno. Una huida constante de la realidad.

Es el gobierno que tenemos. Mal futuro nos espera

7 de noviembre de 2021