IAN GIBSON

Leo un artículo de Ian Gibson acerca de la indisoluble unidad de España. Alude el historiador británico afincado en la península, a la Constitución que proclama que “la nación española es la patria común e indisoluble de todos los españoles” y más tarde  se extiende en el contenido del artículo ocho, que habla de la responsabilidad de las fuerzas Armadas de defender “la integridad territorial del país”. Una información. Un aviso. O las dos cosas.

A vueltas pues, día sí y otro también, con el asunto central del futuro de Catalunya. Del llamado “derecho a decidir”, de la independencia y de los fervores y pasiones que despierta todo este fenómeno. No sé si en estos últimos tiempos estamos viviendo una gripe redundante, una pulmonía o un cáncer que amenaza llevárselo todo por delante. Me quedo con la pulmonía, con fiebre elevada, resistente a los antibióticos.

También se refiere Gibson a la experiencia inglesa y a la situación escocesa. Y opta por una especie de gradualismo. Un gradualismo que es también el mío y que es también el que estoy proclamando, siempre que la ocasión lo propicia. Pero el “gradualismo”, el avanzar con voluntad clara desde las autonomías hacia el desarrollo de una España federal, choca con la incredulidad, con la resistencia, con el inmovilismo de unos y otros.

Bueno, mejor seguir insistiendo antes de darlo todo por perdido. Es demasiado lo que todos nos jugamos en esta hora.

12 de octubre de 2013



Deja un comentario