NUEVAS TECNOLOGÍAS

Hemos decidido fiarlo todo a las nuevas tecnologías. Para comunicarnos. Para buscar información. Para hablar. Y la verdad es que cuando éstas funcionan, es sensacional. Pero si dejan de funcionar, si se «cuelgan» puede llegar a ser exasperante. Pérdida de tiempo, de esfuerzos, de paciencia, de dinero.

No es que esto suceda con mucha frecuencia. De vez en cuando. A lo mejor, en el momento menos oportuno. Cuando su utilización es más necesaria e imprescindible. Por lo menos esto es lo que me ha ocurrido a mí. Y no creo que sea en estas notorias vivencias, una excepción.

Y lo tremendo de ello, es que lanzados en brazos de Internet, nos hemos quedado sin alternativa. Sin paracaídas. Un ejemplo. Hoy he tratado en vano de sacar algún dinero de un par de cajeros. Imposible. O se habría producido un problema de tensión o el servidor no respondía. El resultado es que me he quedado sin efectivo. Y en el establecimiento próximo también el pago con las consabidas tarjetas de crédito no funcionaba.

Lo de la banca es paradigmático de la nueva situación. Las oficinas bancarias, tan tradicionales en el ambiente ciudadano, han desaparecido. Parece que ahora todo se pueda hacer en la distancia. Utilizando por ejemplo el cajero. Siempre naturalmente que funcione.

¿Se halla el cliente en un claro desamparo? Sí. El cliente bancario se encuentra ahora perdido en un mar de protocolos, de programas, de actualizaciones que intentan,- esto dicen- hacerlo todo más fácil. Aunque en pocas ocasiones lo consigan. Antes, el director de la sucursal trataba de justificar el porque el banco te había denegado el crédito. La relación personal se agradecía. El director en la actualidad se ha sustituido por un «gestor personalizado» que actúa sometido a la férrea disciplina de su protocolo. Todo muy frío y distante. Claro que la operativa bancaria tiene un mucho de frialdad. Pero ahora la temperatura ha descendido de forma alarmante.

A la vista de lo que estoy contando, el mensaje tiene un cierto carácter contradictorio. Sí a las nuevas tecnologías. No me atrevería a afirmar que en este ámbito «cualquier tiempo pasado fue mejor». Pero si que a veces me asalta una cierta nostalgia. Y también una sensación de cierta inseguridad.

Espero que no vaya a más.

26 de febrero de 2021



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