«RIDERS»

Sí,sí, son los que te llevan el almuerzo a casa, la pizza o lo que sea, y los ves avanzar veloces, como trotando, con un vehículo de dos ruedas por la vía pública. Y naturalmente con un fardo de colores muy vivos a cuestas. Deliveroo o Glovo, por ejemplo. Me referí a ellos no hace mucho.

La flamante ministra de trabajo, la muy roja y elegante Yolanda Díaz, anunció ayer con aires de triunfo, que España era el primer país del universo que había regulado el trabajo de los «riders». Esto es, iban a pasar de simples parias del mundo laboral a empleados de las empresas que los contrataban. Dejarían el carácter de «falsos autónomos» y se incorporarían a la nómina de las empresas con todos los honores.

Muy bien. Pero ha resultado que a estos autónomos, a una mayoría de ellos no les ha gustado el proyecto, la idea de la ministra. Y prefieren seguir como autónomos. Ya han comenzado las manifestaciones. Además han llegado a la conclusión que mejor trabajar en las condiciones en las que hoy lo hacen, -aunque por supuesto sean manifiestamente mejorables-, que irse a engrosar la cifra de parados. Porque Yolanda Díaz y el gobierno, al adoptar esta decisión, no han contado con la opinión de las empresas dedicadas a estas tareas.

Claro, legislar al margen de las circunstancias que inciden en un sector concreto de la economía, es muy arriesgado. Con las cargas sociales existentes y las obligaciones inherentes a los contratos de trabajo en nuestro país, veremos si se produce la conversión de todos estos autónomos en empleados de la empresa. Ahí juegan un factor importante los costes y precios existentes en este ramo de la distribución de productos y la repercusión que la nueva ley pueda tener en la decisión de los empresarios implicados.

Vamos a hacerlo más fácil. ¿La conversión en empleados de los «riders», irá a favor o en contra de una mayor ocupación? A mi juicio en contra. Y nadie creo, discute la necesidad de que las condiciones de trabajo sean lo más sobresalientes posible. Pero otra cuestión es si el estado de la economía en España, permite estas iniciativas que los propios afectados discuten.

Yolanda Díaz era abogado laboralista. No sé si se da cuenta ahora de que ya no lo es. Que tiene que dedicarse a defender a todos los españoles. Aunque haya situaciones que no le gusten. Tampoco a mí. Pero es que aquí el remedio puede ser peor que la enfermedad.

12 de mayo de 2021



Deja un comentario