¿Porqué no?

¿Porqué no puede existir una competencia en el ámbito fiscal entre Comunidades autónomas?. La vicepresidenta y ministra de economía Nadia Calviño, ha dicho que «Madrid no puede alentar una competición fiscal a la baja».

Bien, ¿entonces qué es lo que se quiere? ¿Una igualdad, una armonización fiscal entre todas las regiones? ¿Pero no estamos ante un Estado autonómico, descentralizado, en el que cada una de las Comunidades establece sus pautas y sus criterios en el ámbito de las capacidades impositivas que le brinda la Constitución?.

La contienda, la divergencia es clara. Y muy sonora. Con Ayuso de portavoz. El Estado , insaciable, quiere recaudar más. Está muy convencido que una alta fiscalidad no va a perjudicar a la economía. A la inversión. Y mejor que las Comunidades se queden quietas y asientan a lo que manda el Estado. El Estado protector. El centralismo constitucional.

En la Comunidad de Madrid se piensa de otro modo. Mejor que los ciudadanos tengan más dinero en sus bolsillos. Esto alentará el consumo. Y mejor también que una menor imposición en las empresas, permita el que éstas prefieran un lugar en el que la iniciativa privada y la inversión sean prioritarios en los políticos. Esta conducta, esta estrategia está dando ya sus frutos a la vista de los resultados de las estadísticas.

La opción por la alternativa madrileña es clara. Por lo menos para mí. Y lo afirmo al margen de circunstancias de oportunidad política. Naturalmente la prensa mayoritaria apuesta por una mayor fiscalidad y por unos mayores presupuestos. Y se olvida siempre que es el sector privado, el gran generador de empleo. Si se elige a la Comunidad madrileña como sede de la empresa y centro de negocios, será por algo.

Pero este discurso hoy tiene aún poco recorrido.

Vamos a esperar. Paciencia.

21 de julio de 2021



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